9 municipios del Tolima tienen los grados más altos de uso inadecuado del suelo en el departamento

WhatsApp-Image-20160627 (1)

Así lo aseguró Germán Darío Álvarez, Subdirector de Agrología del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), en el primer día del foro regional para el manejo sostenible de los suelos de América Latina y el Caribe, que se realizará hasta el 30 de junio en la ciudad de Ibagué.

De los 32 departamentos que conforman el territorio nacional, Tolima es considerado el noveno con mayor porcentaje de conflictos de uso del suelo.

Según cifras del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, el 54% de los suelos tolimenses padecen por la sobrecarga de las actividades agropecuarias (sobreutilización) o son zonas donde no se aprovecha su potencial agrícola (subutilización).

En resumidas cuentas, en aproximadamente 1,2 millones de hectáreas del Tolima no se respeta la verdadera vocación del suelo. De este total, 1,06 millones están sobreutilizados (45% del departamento) y 212 mil están subutilizados (9%).

9 municipios son los principales causantes de que Tolima sea el noveno territorio con peor uso del suelo en Colombia. Se trata de Palocabildo, Líbano, Fresno, Ortega, Iconozco, Guamo, Suárez, Espinal y San Luis.

Por sobrecarga de cultivos y ganados en zonas no aptas para tal fin, el líder absoluto es Palocabildo, con el 89% de su área afectada por sobreutilización; le siguen Líbano (84%), Fresno (81%), Ortega (68%) e Icononzo (67%).

Germán Darío Álvarez, Subdirector de Agrología IGAC

Germán Darío Álvarez, Subdirector de Agrología IGAC

En síntesis, aproximadamente el 89% de los 47 municipios del Tolima contiene más del 25% de su área con suelos sobreutilizada por los cultivos y el ganado sin control.

Por su parte, los suelos del Guamo se destacan por sus altos niveles de subutilización, con cerca del 35% de su extensión afectada por este fenómeno. Pisándole los talones están Suárez (29%), Espinal (28%) y San Luis (28%); los demás municipios tolimenses contienen menos del 25% de área en subutilización.

Este preocupante panorama fue anunciado por el Subdirector de Agrología del IGAC, Germán Darío Álvarez, en el primer día del foro regional sobre manejo sostenible del suelo de América Latina y el Caribe, que se realizará hasta el próximo 30 de junio en el Hotel Estelar de la ciudad de Ibagué.

“Antes de aprovechar o hacer uso de cualquier terreno, primero es necesario conocer detalladamente los suelos, algo que actualmente no se hace en el país, ya que cerca del 28% del territorio nacional cuenta con conflictos de uso del suelo. Respecto al Tolima, un territorio ampliamente conocido por cultivos como arroz, aguacate, algodón y café, a la sobrecarga agropecuaria se le suma el uso indiscriminado del agua, el cual duplica la cantidad necesaria. En países como Tailandia, que es potencia en arroz, los cultivos hacen uso de la mitad del recurso hídrico que utilizan los tolimenses”, apuntó Álvarez, quien el día de mañana hará una ponencia sobre el ordenamiento territorial de Colombia.

Si hay donde cultivar

El Subdirector de Agrología aclaró que la posición de la entidad no es frenar el desarrollo productivo. “Todo lo contrario, apoyamos el desarrollo de la comunidad campesina, pero respetando y conociendo la vocación de sus suelos. No es posible que aún hagamos uso de las zonas con importancia ecológica para cultivar o criar ganado, y que abandonemos los terrenos que tienen alto potencial”.

Álvarez recalcó que Tolima es uno de los departamentos con mayor capacidad agrícola en el país, ya que más de 312 mil hectáreas albergan los mejores suelos para este uso.

“El 12,9% del departamento tiene potencial netamente agrícola. Sin embargo, antes de empezar a aprovechar estas zonas es necesario estudiar detalladamente sus características, para así poder determinar el cultivo más adecuado. Actualmente, el IGAC solo cuenta con información en cerca de 84 mil hectáreas”.

Hoja de ruta para salvar los suelos de América Latina y el Caribe

Representantes de más de 20 países de América Latina y el Caribe se dan cita esta semana en Ibagué para participar en el taller regional sobre manejo sostenible del suelo liderado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Este encuentro de expertos, que se extenderá hasta el 30 de junio, tiene como principal tarea crear una hoja de ruta que permita fortalecer la gobernanza del suelo en Suramérica y Centroamérica, acción contemplada en la Alianza Mundial por el Suelo suscrita en 2012.

El Viceministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible Mauricio Mira, el representante de la FAO en Colombia Rafael Zabala, el Secretario de la Alianza Mundial por el Suelo Ronald Vargas, el Alcalde de Ibagué Guillermo Jaramillo y el Director de Cortolima Jorge Cardozo; instalaron el primero día del foro.

El Viceministro de Ambiente reveló escandalosas cifras sobre los suelos. “El 33% de los suelos de todo el planeta está degradado, proceso que está ligado a las prácticas agrícolas sin control y al cambio climático. La mayoría de seres humanos aún ignoramos que el 95% de los alimentos es producido por el suelo, un recurso natural que le es indiferente a muchos”.

“La buena nueva es que Colombia ya está despertando del letargo y su silencio con el suelo, ya que recientemente fue aprobada la Política de Gestión Sostenible del Suelo de Colombia, un tipo de salvavidas que pretende disminuir los niveles de erosión, deforestación y contaminación a través de acciones concretadas, educación ambiental y unión institucional”, dijo Mira.

Por su parte, el Alcalde de la ciudad de Ibagué fue enfático en asegurar que su administración se opone rotundamente a la minería sin control, algo que según él está arrasando con los mejores suelos del departamento y del país. “Haremos una consulta popular para silenciar la maquinaria incontrolada que desangra nuestros recursos. Colombia pasó de la era del machete a la de la motosierra, algo que afecta no solo al ambiente, los suelos, sino a la seguridad alimentaria”.

“La informalidad de la tenencia de la tierra, el uso inadecuado del suelo y el desaprovechamiento del potencial agrícola son las principales causantes de que tengamos suelos afectados”, apuntó Jaramillo.

El Secretario de la Alianza Mundial por el Suelo dijo que el suelo siempre ha sido tratado como la cenicienta de los recursos naturales, y que “hasta ahora está tomando voz para que se creen acciones para que no desaparezca. Para la Alianza Mundial los países de centro y Suramérica son una prioridad, razón por la cual decidimos realizar este taller en Colombia”.

El Director de Cortolima recalcó que el departamento tiene 23 kilómetros cuadrados llenos de servicios ambientales, entre los que se encuentran 650 espejos de agua de humedales y cuatro sistemas de parques naturales. Además, que a nivel nacional, Tolima ocupa el puesto 11 por los aportes al PIB de solo producción agrícola.

Rafael Zabala, representante de la FAO en Colombia, puntualizó que Colombia fue elegida para este taller por sus inagotables esfuerzos de sacar adelante la política de gestión de suelos. Al departamento del Tolima lo definió como una Colombia chiquita, que tiene todas las clases de suelos y potencialidades, al igual que problemáticas ligadas a la minería ilegal y la violencia.

“Al sumar el agua, el suelo, la gente y el cambio climático tendremos como resultado el anhelado desarrollo sostenible. En los últimos 15 años, estas palabras han causado efervescencia, y hoy podemos asegurar que hacen parte de las agendas de autoridades y gobernantes”.

Respecto al acuerdo por la paz entre Colombia y las FARC y la culminación de la guerra, Zabala dijo que la paz se debe construirse en el territorio, con la gente, mejorando su calidad de vida, el cual será el gran reto del acuerdo, es decir el posconflicto. “Si generamos mecanismos de vida dignos para la comunidad campesina, a través de estrategias conservadoras de los recursos naturales, vamos a estar cerca de construir la paz. Estamos seguros de que en la Habana se firmará el acuerdo, pero en sí la paz se debe construir acá en Colombia, con su gente. La tarea va a ser la generación de medios de vida dignos, con estrategias políticas agroambientales que combinen recursos naturales y producción”.

“Me ha tocado estar en la Colombia profunda, donde vas a zonas rurales que solo tienen alternativas ilícitas, por la falta de infraestructura y de servicios. Para que las entidades se articulen en torno a la paz y el desarrollo productivo la palabra clave es intersectorialidad, la cual involucra al Gobierno Nacional, el ciudadano, el gobierno local y la cooperación internacional. La paz y el desarrollo productivo sostenible deben abarcar a la gente, el ambiente, el agua, la biodiversidad, el cambio climático y el ingreso a partir de una actividad digna. Esta es una tarea de gobierno y sus ciudadanos”.