Caquetá, territorio con el potencial productivo más “destacable” en la Amazonia colombiana

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Cerca de 1,1 millones de hectáreas albergan suelos para implementar actividades forestales y agroforestales, la gran potencialidad productiva del departamento. Por su parte, solo 80 mil hectáreas son aptas para la agricultura y la ganadería.

  • El Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) advirtió que para la transformación que se viene con el cese de la guerra, este departamento amazónico debe incentivar los usos forestales y agroforestales, y dejar de afectar al recurso suelo con la presencia de ganado, como se ha hecho en San Vicente de Caguán, el municipio más afectado por la deforestación en el país debido a la sobrecarga de la actividad pecuaria.

En el foro “Retos, dilemas y perspectivas inherentes al uso del suelo del Caquetá como parte de la superación rural y ambiental en tiempos del posconflicto”, realizado hoy en la ciudad de Florencia, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi informó que este departamento es el único que cuenta con un potencial productivo “sobresaliente” en la región de la Amazonia.

Según la entidad, de las 9.010.289 hectáreas que conforman Caquetá, 1.227.952 hectáreas albergan suelos con la capacidad para algún tipo desarrollo productivo, las cuales abarcan el 13% del departamento.

Esta cifra caqueteña opaca totalmente a los terrenos con vocación productiva de sus vecinos amazónicos. Por ejemplo, Guainía cuenta con solo 452 mil hectáreas netamente para la producción, Guaviare con 423 mil, Putumayo con 407 mil y Vaupés con 175 mil. El selvático Amazonas bordea unas escasas 41.238 hectáreas.

El Subdirector Nacional de Agrología del IGAC, Germán Darío Álvarez Lucero, enfatizó que esto no indica que el 13% del Caquetá se pueda “invadir” con ganado y cultivos, ya que la actividad que debería predominar en la región es la forestal y agroforestal, que juntas suman el 12%.

El área con capacidad forestal del Caquetá suma 822 mil hectáreas, es decir el 9% del área departamental. El uso agroforestal abarca 315 mil hectáreas (3%), mientras que las zonas netamente agrícolas solo están en 80.838 hectáreas (1%) y las ganaderas en 9.489 hectáreas (0,1%).

Sin embargo, la realidad del departamento es otra, y no va acorde con la vocación de los suelos. Actualmente, 1,5 millones de hectáreas cuentan con desarrollos agropecuarios (14,2%), uso que solo se podría dar en menos del 2%.

“En los más de 50 años de violencia con la guerrilla de las FARC, uno de los departamentos más afectados fue Caquetá, tanto por los desplazamientos forzados, el narcotráfico y los cultivos ilegales de coca. Con lo contemplado en los Acuerdos de Paz y la llegada del posconflicto, las autoridades están en la obligación de plantearle a la comunidad nuevas opciones de vida, las cuales deben contemplar la verdadera vocación de los suelos, información con la que cuenta el IGAC”, apuntó Álvarez.

Además, el Subdirector de Agrología acotó que Caquetá debe impulsar proyectos forestales, agroforestales y de conservación ambiental, como el pago por servicios ambientales, y dejar de afectar los recursos con la presencia del ganado, “como ha pasado en San Vicente del Caguán, el municipio más afectado por la deforestación en Colombia. Si no respetamos la vocación de los suelos, en el mediano tiempo la guerra va a ser por temas como el agua”.

Los demás suelos caqueteños

Si solo en el 13% del Caquetá se debe concentrar el desarrollo productivo del Caquetá, ¿qué se podría hacer en el 87% restante?

Estudios del IGAC indican que el 71,3% del departamento (6.430.058 hectáreas), está conformado por áreas prioritarias para la conservación ambiental, es decir terrenos que por su importancia ecológica, deben tender a la protección.

Por su parte, el 15% está constituido por las áreas de protección legal como Parques Nacionales Naturales y Reservas Forestales Protectoras Nacionales.

“Las zonas intocables son las que ya están blindadas por la ley, es decir las de protección legal. En las áreas prioritarias para la conservación se pueden implementar proyectos, pero encaminados a la sostenibilidad, como el pago por servicios ambientales, el ecoturismo y la pesca deportiva”, apuntó Álvarez.

Suelos del piedemonte de Caquetá, en alerta

El estudio de conflictos de uso del suelo del IGAC reveló que 1.162.699 de hectáreas distribuidas en el piedemonte de Caquetá, padecen de uso un inadecuado.

La principal problemática es la sobrecarga de cultivos y ganadería en zonas no aptas para tales actividades (sobreutilización), que afecta a 1.129.111 hectáreas. Entre tanto, solo 35.588 hectáreas tienen subutilización en sus suelos.

El municipio caqueteño más afectado por la sobreutilización es Morelia (84% de su área afectada). Le siguen Albania (79%), Valparaíso (76%), Milán (69%), El Paujil y Montañita (57%), Solita (56%) y Curillo (52%).

En el 86% restante se realiza un uso adecuado de sus suelos, principalmente en los municipios de Solano (98%) y Cartagena del Chairá (90%).

“Para construir la geografía de la paz en Caquetá, es necesario una profunda transformación de la estructura productiva y ocupación del territorio. Esta región cuenta con posibilidades y riquezas que hoy demanda el mercado nacional y mundial, como la dotación de suelos para explotación forestal y agroforestal, que podrían generar empleo e ingresos, pero dentro del marco del desarrollo sostenible. Para el desarrollo de la región es necesario tener en cuenta la vocación limitada de los suelos, la carencia de infraestructuras productivas y las iniciativas empresariales”, aseguró Álvarez.

Futuros estudios en la Amazonia

El IGAC y la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia (Corpoamazonia) aúnan esfuerzos para realizar un estudio semidetallado de suelos en varias zonas estratégicas de los departamentos de Amazonas, Caquetá y Putumayo, los cuales se encuentran bajo la jurisdicción de la corporación.

Con este insumo se busca trazar la hoja de ruta para el ordenamiento ambiental y productivo de la Amazonia colombiana.

El coordinador de levantamientos agrológicos, Napoleón Ordóñez, indicó que el IGAC se encuentra analizando toda la información general disponible sobre las 22,5 millones de hectáreas que hacen parte de Corpoamazonia.

Entre los principales resultados obtenidos es que el 73.8% de la zona está conformado por áreas para la conservación, mientras que el 18,5% son terrenos de protección legal.

Entre tanto, el 4,5% tiene viabilidad para el uso forestal, el 2,3% para el agroforestal, el 0,4% para la agricultura y solo el 0,06% para la ganadería.

“El futuro estudio estaría enfocado en las zonas con potencial productivo, con miras a establecer las principales acciones que podrían ser implementadas a futuro”, dijo Ordóñez.

Entre los Parques Nacionales Naturales de estos tres departamentos están la Serranía de Chiribiquete, Los Pichachos, Alto Fragua Indi-Wasi, Cahuinart, Yagojé Apaporis, Amacayacu y La Paya.

“La información general de suelos, que es con la que actualmente cuenta la Amazonia, no es suficiente para poder realizar un ordenamiento productivo o ambiental efectivo. Con Corpoamazonia buscamos tener información más detallada sobre los suelos amazónicos, algo que se verá reflejado en una producción más rentable y en mejores condiciones, y al mismo tiempo en la conservación de los tesoros ambientales”, concluyó el funcionario.