Catatumbo: de las armas y los cultivos ilícitos, al ordenamiento territorial, ambiental y productivo

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  • El Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), La Asociación de Municipios del Catatumbo (provincia de Ocaña y sur del Cesar) y la Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña, firmaron un acuerdo de voluntades para poner en marcha un ambicioso proyecto, el cual incluirá un estudio en los suelos más productivos, la revisión de los Planes de Ordenamiento Territorial y el diseño de un Sistema de Información Geográfica.
  • “Este proyecto, que se espera inicie en 2017, se acoge al Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. Los estudios de suelos serán la base de la formulación de las alternativas productivas de compensación a las víctimas del conflicto en la implementación de los acuerdos del Proceso de Paz”, dijo Juan Antonio Nieto Escalante, Director General del IGAC.

El Catatumbo, región ubicada en el departamento de Norte de Santander, ha sido una de las principales protagonistas en los 52 años de la cruel y desgarradora violencia del país por parte de los grupos armados al margen de la ley.

Por décadas, en esta recóndita zona del país se asentaron actores armados de las FARC, el ELN y el EPL, al igual que integrantes de bandas criminales como Los Rastrojos, las Águilas Negras y Los Urabeños.

whatsapp-image-2016-09-12-at-10-32-07-amSumado a la violencia, este territorio se convirtió en uno de los “laboratorios” de cultivos ilícitos más sobresalientes en el país. Así lo ratifica el último censo de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, que indicó que en 2015 los cultivos de coca en el Catatumbo sumaron 11.527 hectáreas, lo que representa el 12% de la coca sembrada en el país, que fue de 96.000 hectáreas.

Según este informe de las Naciones Unidas, en 2006 el Catatumbo norte santandereano solo contaba con 500 hectáreas destinadas a este uso; es decir que en casi 10 años la tierra destinada para coca se incrementó en más de 11 mil hectáreas.

Con la firma final del Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y la guerrilla de las FARC, que se llevará a cabo el 26 de septiembre en la ciudad de Cartagena, la región del Catatumbo empezará una profunda transformación, en la cual dejará a un lado la violencia, las armas y los cultivos ilícitos, para darle paso a un ordenamiento territorial de fondo y a la potencialidad de sus atributos productivos de una forma sostenible.

El primer paso para el “cambio extremo” del Catatumbo, que últimamente ha estado bajo el lente público por los paros agrarios y los secuestros de periodistas, será la puesta en marcha de un ambicioso proyecto: “Catatumbo: región de oportunidades y desarrollo territorial”, liderado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, la Asociación de Municipios del Catatumbo (provincia de Ocaña y sur del Cesar) y la Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña.

Esta estrategia interinstitucional, que se espera arranque a comienzos de 2017, incluirá un estudio de suelos en aproximadamente 88 mil hectáreas, consideradas las de mayor potencial productivo; el apoyo a la revisión de los Planes de Ordenamiento Territorial de los 11 municipios de la región; y el diseño e implementación de un Sistema de Información Geográfica (SIG).

El proyecto tiene un costo de $ 2.400 millones, de los cuales $1.400 millones serán aportados por el IGAC y el monto restante por las demás entidades; su tiempo de ejecución será de 14 meses.

Hoy, en la ciudad de Ocaña, las tres entidades líderes del proyecto firmaron un acuerdo de voluntades para aunar todos los esfuerzos técnicos, económicos y humanos posibles para su puesta en marcha. El compromiso fue suscrito por el Director General del IGAC Juan Antonio Nieto Escalante, el Presidente de Asomunicipios  Hermes Alfonso García Quintero y el rector de la Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña Edgar Antonio Sánchez Ortiz.

“Este proyecto interinstitucional se acoge al Acuerdo Final para la terminación del conflicto, la construcción de una paz estable y duradera y la transformación del campo en el posconflicto, ya que pretende reversar los efectos del conflicto y cambiar las condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia del territorio. De esta manera se promueve la integración de las regiones y se considera la equidad con justicia social; y por ende la erradicación de la pobreza”, manifestó el Director del IGAC.

La zona del Catatumbo alberga a los municipios de Ábrego, Convención, El Carmen, El Tarra, Hacarí, La Playa, Ocaña, San Calixto, Sardinata, Teorama y Tibú.

Suelos “multipropósitos”

El IGAC estará a cargo de realizar el estudio semidetallado de suelos de las zonas planas y productivas de la región del Catatumbo, el cual será a escala 1:25.000 y abarcará aproximadamente 88 mil hectáreas. En 2017, expertos de la entidad describirán, analizarán y caracterizarán estos suelos, y recorrerán las zonas con potencial productivo.

El Director del IGAC aseguró que este estudio va mucho más allá de la identificación del cultivo más apropiado. “Los suelos son multipropósitos, ya que sirven para la formulación de proyectos de los entes territoriales y gremiales; para los instrumentos de planificación territorial en áreas rurales; y para complementar el desarrollo de los componentes ambientales, gestión del riesgo, incorporación de lineamientos de protección y conservación, acciones de adaptación al cambio climático y compensación a las víctimas del conflicto armado”.whatsapp-image-2016-09-12-at-11-53-14-am

El levantamiento de suelos en el Catatumbo generará productos de primera mano, como mapas de suelos y clasificación por capacidad de uso de las tierras; cartografía semidetallada con la identificación física, química y mineralógica de los mejores suelos para cultivar; y toda la información sobre los aspectos biofísicos, génesis y taxonomía.

“Toda esta información le permitirá a las entidades territoriales hacer una gestión integral de sus recursos naturales. Por su parte, los habitantes del Catatumbo, ampliamente afectados por el desplazamiento forzado y que han basado su economía en los cultivos ilícitos, contarán con herramientas para poder implementar proyectos productivos adecuados y para conservar las zonas con susceptibilidad ambiental”, apuntó Nieto Escalante.

El funcionario recalcó que estas acciones hacen parte de los compromisos del país en el posconflicto. “Los estudios de suelos serán la base de la formulación de las alternativas productivas de compensación a las víctimas del conflicto en la implementación de los acuerdos del Proceso de Paz”.

A ordenar los 11 municipios

El proyecto adelantará una evaluación profunda de la ocupación actual de los 11 municipios del Catatumbo, tanto en el área rural como en la urbana.

Esta “radiografía” permitirá determinar la sostenibilidad y capacidad, además de impulsar el desarrollo municipal de Ábrego, Convención, El Carmen, El Tarra, Hacarí, La Playa, Ocaña, San Calixto, Sardinata, Teorama y Tibú.

La revisión del territorio incluirá la evaluación de los aspectos básicos de la ocupación territorial, como hechos o elementos que, por su influencia y su impacto,  definen  la ocupación territorial y determinan el rumbo de una región; las normas que definen usos del territorio; y otros como resguardos indígenas, reservas campesinas, megaproyectos y proyectos de minería e hidrocarburos.

“Las principales acciones en materia de ordenamiento serán la revisión preliminar de la información existente, análisis de la ocupación actual del territorio, revisión de los POT anteriores, la construcción de un modelo de ordenamiento y la formulación de los proyectos de acuerdo. Además, se apoyará la presentación ante el Concejo municipal. El adecuado ordenamiento se basará en un trabajo participativo, que permitirá determinar las potencialidades y limitaciones y formular las líneas, directrices y acciones estratégicas”, enfatizó Nieto Escalante.

Finalmente, para el Sistema de Información Geográfica (SIG) del Catatumbo, se realizarán análisis, conceptualización, diseño, desarrollo e implementación de funcionalidades básicas para la visualización y consulta de información geográfica, así como la identificación de los requerimientos mínimos que deberá cumplir la información a disponer en el sistema previsto.

“El SIG será una plataforma para administrar y planificar el territorio. Con esta herramienta, el Catatumbo contará con transferencia de innovación, desarrollo de tecnologías, conocimientos y difusión de resultados. En esta plataforma estará toda la cartografía, imágenes satelitales y datos cartográficos de otras entidades, insumos básicos para el ordenamiento, la identificación de riesgos y amenazas y la conservación ambiental”, puntualizó el Director del IGAC.

Las tareas de la nueva apuesta

El IGAC será el coordinador y responsable técnico del proyecto “Catatumbo: región de oportunidades y desarrollo territorial”, y sus expertos serán los encargados de analizar detalladamente los suelos más productivos.

Por su parte, la infraestructura tecnológica necesaria para la instalación del SIG, como aulas, plataformas y equipos, estarán en cabeza de la Universidad Francisco de Paula de Santander Ocaña, al igual que la gestión y trabajo social con los líderes e instituciones de la región.

Asomunicipios tendrá a su cargo los gastos de viaje y transporte para las actividades de levantamiento de suelos, y para los requerimientos, validaciones, implementación y difusión del SIG.

Catatumbo, con potencial forestal y agrícola

Según datos del IGAC, la vocación que más se impone en los suelos del Catatumbo es la forestal, ya que abarca el 68% de la región.

Por su parte, el 20% cuenta con terrenos aptos para el desarrollo agrícola y el 8% para el agroforestal, mientras que solo el 2% puede soportar el pisoteo del ganado.

El estudio de conflictos de uso del suelo del IGAC indica que el 32% del Catatumbo (365 mil hectáreas) ya tiene suelos sobreutilizados por el exceso de ganado y cultivos, mientras que el 4% está subutilizado.

Los municipios más afectados por la sobreutilización son  Ocaña (60% de su área), La Playa (50%), Sardinata (45%) San Calixto (42%) y Ábrego (40%); mientras que Tibú (9%), Sardinata (6%) y Ábrego (4%) son los más subutilizados.