Efectos de los incendios forestales serán catastróficos para los suelos colombianos: IGAC

Foto cortesía: Defensa CivilFoto cortesía: Defensa Civil

Según la entidad, en el mediano y largo plazo, los nutrientes de los suelos afectados por el actual Fenómeno del Niño quedarán desprotegidos y se irán agotando “poco a poco”, lo que generará la pérdida de la fertilidad, estructura y capacidad para captar agua; en pocas palabras se perderá la vida del suelo.

IGAC, septiembre 29/2015.- Colombia está que arde. Según el último reporte de las autoridades nacionales, en lo corrido de este año se han presentado 3.700 incendios, que han arrasado con más de 80 mil hectáreas de bosques y cultivos.

Actualmente, el país padece de 67 incendios forestales activos, en su mayoría ubicados en los departamentos de Cundinamarca, Huila, Tolima, Nariño, Valle del Cauca, Boyacá y Cauca.

Mucho se ha hablado de la pérdida de biodiversidad y de la cobertura vegetal de las zonas afectadas por las quemas, ignorando de alguna manera a otro recurso natural que se verá afectado considerablemente por esta “ola de calor”: el suelo.

El Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), entidad encargada del estudio de los suelos del país, indicó que la quema tiene como principal consecuencia la pérdida de la materia orgánica del suelo, lo que generará que los efectos a mediano y largo plazo por los incendios sean negativos y en algunos casos irreversibles y catastróficos, tanto para el suelo como para los ecosistemas que habitan en él.

“Luego de un incendio, los nutrientes minerales del suelo quedan disponibles para las plantas, lo cual puede aumentar su productividad. Sin embargo, con el paso de los años, los terrenos afectados por los incendios sufrirán efectos que podrían catalogarse como catastróficos”, apuntó Juan Antonio Nieto Escalante, Director General del IGAC.

Según Nieto Escalante, en el mediano y largo plazo, los nutrientes de los suelos quedarán desprotegidos y se perderán por el arrastre del agua. “Esto causará que desaparezca la fertilidad del suelo, que se pierda su estructura y capacidad para captar agua, y que se convierta en un terreno compactado. Además ya no contará con la cadena trófica de materia orgánica, ni la presencia de hongos, insectos, aves y mamíferos; en resumidas cuentas, se perderá la vida del suelo”.

El suelo es como una rama que se quema

El efecto del fuego corresponde a una incineración, es decir que los elementos que estaban en una forma organizada (compuesta de carbono, hidrógeno, nitrógeno y azufre) quedan disociados y expuestos.

Para entender lo que pasa con los suelos luego de un incendio a nivel microscópico, el IGAC compara el suelo con una rama que se quema.

“Antes de quemarse, esta rama sirve de alimento y soporte para muchas formas de vida, como aves, roedores, insectos, hongos y bacterias. Al quemarse, la rama ya no puede cumplir con ninguna de esas funciones, ya que son solo cenizas. En el caso del suelo, la rama es la materia orgánica, la cual después de una quema se pierde casi en su totalidad”, dijo Nieto Escalante.

Esta pérdida de materia orgánica por las quemas debe catalogarse como preocupante para los suelos del país, ya que ésta sirve como soporte para sus agregados (estructura); como esqueleto para los poros (aire); como esponja para el almacenamiento del agua; regula los gases de efecto invernadero; es alimento para macro, microorganismos y plantas; y es un elemento constitutivo de los ciclos de nutrientes, del nitrógeno, del carbono y del agua.

Finalmente, Nieto Escalante dio un “jalón de orejas” para aquellos que hacen uso de la quema de la cobertura vegetal para incrementar su producción. “En cultivos como el arroz y la caña de azúcar, los agricultores queman los restos de la cosecha para supuestamente aumentar la fertilidad de sus suelos. Esto sucede tan solo en el corto plazo, ya los nutrientes minerales del suelo quedan expuestos para las plantas. Sin embargo, la quema constante genera que en el mediano plazo el suelo quede prácticamente muerto”.

28 por ciento del país es vulnerable

Por el uso inadecuado de los suelos, el 28 por ciento de Colombia es más vulnerable a sufrir los estragos de los fenómenos climáticos en el país.

Así lo advirtió el IGAC a comienzos de este año, cuando indicó que 32,7 millones de hectáreas que abarcan principalmente las regiones Caribe, Andina, la Altillanura y el Valle del río Cauca, eran las más susceptibles a sufrir por la “ola de calor” provocada por el actual Fenómeno del Niño.

El estudio de conflictos de uso del suelo del IGAC indicó que los departamentos más afectados  por la época de verano serían Sucre, Atlántico, Magdalena, Cesar, Córdoba, Santander, Bolívar, Tolima, Antioquia, Cundinamarca, Boyacá, Huila y Risaralda.

“Según el Ideam, la sequía podría alargarse hasta el mes de marzo de 2016, razón por la cual las autoridades deben estar más alerta en las zonas con usos inadecuados del suelo, las cuales son mucho más susceptibles al verse afectadas”, informó el Director del IGAC.

A cuidar el suelo

Para que el suelo no se vea tan afectado por la indiscriminada mano del hombre, el IGAC recomienda aplicar consejos y prácticas simples para mantener la cobertura vegetal, encargada de proteger el suelo al disminuir los rayos ultra violeta y evitar la evaporación del agua y degradación de la materia orgánica.

El IGAC recomienda:

  • Mantenimiento de las especies arbóreas combinadas con pastos o con cultivos, como hortalizas.
  • Siembra directa, que evita la destrucción de la capa vegetal por efecto del laboreo del suelo y así se aumenta la cantidad de materia orgánica y se mantiene la cobertura vegetal.
  • Cobertura del suelo por medio de material vegetal seco.
  • Evitar la deforestación, las quemas, el uso de herbicidas y el laboreo excesivo.

Para poder blindar los suelos en épocas de sequía, el IGAC informa que se debe mantener un alto porcentaje de materia orgánica, que tiene como tarea aumentar la microporosidad, la resistencia del suelo ante las altas temperaturas, la captura de carbono (que hace que disminuyan las emisiones de CO2) y la fertilidad; y mantiene la humedad del suelo

Esto se logra utilizando una fertilización orgánica, aportes de compost, gallinaza, porquinaza y cultivo de abonos verdes; y disminuyendo el aporte de abonos químicos que generan gases de efecto invernadero, cuyo poder de calentamiento es 300 veces superior al del CO2.