Empiezan a trazarse las pinceladas para el ordenamiento ambiental y productivo de la Amazonia colombiana

Leticia-amazonas

Primer estudio semidetallado de suelos se realizaría en zonas estratégicas de los departamentos de Amazonas, Caquetá y Putumayo.

El Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) y la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia (Corpoamazonia) se encuentran en negociaciones para poder empezar a darle orden a parte del pulmón más importante del planeta: la Amazonia.

En una reunión realizada en las instalaciones del Instituto, el Director General de Corpoamazonia Alexander Mejía Bustos, manifestó su interés de suscribir una alianza con el IGAC para realizar un estudio semidetallado de suelos a escala 1:25.000, que abarcaría varias zonas estratégicas de los departamentos de Amazonas, Caquetá y Putumayo, los cuales se encuentran bajo la jurisdicción de la corporación ambiental.

El objetivo principal de este trabajo conjunto es trazar la hoja de ruta y la carta de navegación para el ordenamiento ambiental y productivo de la Amazonia colombiana, la cual ha sido víctima de la deforestación, la tala indiscriminada, los cultivos ilícitos y la minería ilegal; esto se lograría con los datos de capacidad y vocación de los suelos que arroje el estudio.

El anuncio fue realizado en presencia del coordinador de levantamientos de suelos del IGAC Napoleón Ordóñez, el Director Territorial de Corpoamazonia en Caquetá Mario Barón, el Subdirector de la Corporación Darío Melo, y varios servidores públicos de la autoridad nacional agrológica.

Como primer compromiso, el IGAC analizará los datos y mapas generales con los que ya cuentan las más de 22,5 millones de hectáreas que conforman estos tres departamentos Amazónicos, información que servirá como insumo para identificar los principales frentes de acción donde se deberá concentrar el estudio de suelos.

A mediados de septiembre, expertos del Instituto viajarán a Mocoa para presentarle una propuesta formal a la Corporación, y así empezar a concretar las acciones del trabajo conjunto.

“El futuro convenio entre ambas entidades sería clave para el actual proceso de paz, ya que los resultados del estudio permitirían impulsar la producción en las zonas aptas para tal fin y no poner en riesgo a nuestros recursos naturales. La población de la Amazonia también se vería beneficiada, ya que sabrían de ante mano el tipo de cultivo más adecuado a implementar, y conocerían las áreas donde se podrían implementar otros servicios ambientales, como el ecoturismo y el pago por cuidar la naturaleza”, dijo Juan Antonio Nieto Escalante, Director General del IGAC.

Estudios generales no son garantía de un buen ordenamiento: IGAC

A pesar de que el IGAC cuenta con información general a escala 1.100.000 de todo el país, esta no es suficiente para poder realizar un ordenamiento productivo o ambiental efectivo.

Según Nieto Escalante, estos insumos solo permiten conocer un panorama superficial del país, que incluye cómo está conformado el territorio, sus principales usos, las coberturas más predominantes y los conflictos de uso, “algo que no sirve como garantía para poder darle orden a un territorio en torno al uso y la vocación de los suelos”.

“Por esa razón estamos tratando de realizar convenios con gobernaciones, alcaldías y corporaciones para tener información más detallada sobre los suelos de Colombia, algo que se verá reflejado en una producción más rentable y en mejores condiciones, y al mismo tiempo en la conservación de los tesoros ambientales. Con Corpoamazonia estamos tratando de iniciar esta labor en tres departamentos, que serían los primeros privilegiados en saber de ante mano la verdadera vocación de sus tierras”.

En el caso de la Amazonia, que cuenta con más de 40,5 millones de hectáreas distribuidas en los departamentos de Amazonas, Caquetá, Guainía, Guaviare, Putumayo y Vaupés), los estudios generales del IGAC indican que el 75,7% alberga suelos para la conservación y protección ambiental (30,7 millones de hectáreas), mientras que el 7,6% es apto para la producción agrícola o ganadera.

“Con una escala más detallada sabremos a ciencia cierta los terrenos aptos para la producción y aquellos que no se deben tocar. Además, contaremos con un panorama mucho más real sobre el uso que se le están dando a estos suelos, resultados que servirán como detonante para que las autoridades tomen medidas. El resultado podría ser más restrictivo o más permisivo, algo que solo conoceremos al evaluar el territorio”, puntualizó Nieto Escalante.