El encanto, porte y cultura de las mujeres marimbistas de Guatemala enamoraron al IGAC

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  • En su paso por Suramérica, este grupo de 13 mujeres hizo una parada en el Instituto para deleitar con sus sones guatemaltecos y canciones populares a sus servidores públicos.
  • 200 niños del colegio Distrital República de Guatemala también participaron en esta jornada cultural.

Lo que para Colombia representa el acordeón, para México las trompetas y guitarras y para Argentina el bandoeón, para Guatemala es un instrumento musical parecida a un piano, pero con forma triangular y tocado por pequeñas varitas llamadas baquetas.

Se trata de la malimba, una estructura de madera que puede medir hasta 2,4 metros de largo y pesar 230 libras, y que es tocada en este país desde 1490.

Aunque se desconoce a ciencia cierta su verdadero origen, la marimba, fue declarada en 1978 como un instrumento nacional, y 20 años después como uno de sus símbolos patrios, es decir que está a la par de la monja blanca, su himno nacional, la bandera y el escudo.

Por siglos, sus habitantes, en su mayoría indígenas procedentes de la cultura Maya, se han dedicado a conservar esta tradición de generación en generación, tanto en los planteles educativos como en sus propios hogares.

Una campaña ancestral tan marcada y efectiva que a la luz de hoy no hay un guatemalteco que no respete, conozca y ame a este instrumento.

Existen incontables escritos y poemas sobre la marimba guatemalteca, al igual que melodías de compositores que evocan sus paisajes y sentimientos; como Domingo Bethancourth, Mariano Valverde y Germán Alcantara.

Sin embargo, la tradición se ha ido más por el lado de los hombres, quienes han sido los grandes portadores e intérpretes desde el comienzo de los tiempos.

Pero en el año 2002, el grupo Marimba Femenina de Concierto, conformado por 13 mujeres que ya superan los 35 años, llegó para demostrar que el talento y el amor por su arte, tradición y cultura, no tienen género.

En sus más de 15 años a cargo del Ministerio de Cultura y Deporte, esta marimba, la única de mujeres oficialmente reconocida en Guatemala, no solo ha dejado huella en su propio territorio.

El grupo Ixoquib Ajo Ojomab, que en idioma Kiche significa mujeres marimbistas, también ha roto fronteras y llevado su mensaje de rescate, promoción y difusión de su música autóctona a varios países latinoamericanos.

En su última gira por Perú, Ecuador y Colombia, que inició el 14 de julio, visitó las instalaciones del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), entidad con la que Guatemala tiene una alianza para estudiar los suelos de sus 22 departamentos.

Los llamativos trajes de colores fucsia, azul, verde, aguamarina, amarillo y rojo, elaborados a mano y con siluetas, formas y tejidos típicos de cada región, fueron los primeros en captar la atención de los servidores públicos del IGAC.

Pero esta colorida vestimenta, conformada por un güipil (blusa), corte (falda) y en algunos casos tocoyal (adornos en la cabeza), era tan solo un abrebocas de lo que tenían preparado este grupo de mujeres, quienes en su mirada transmiten un amor similar al de una madre por un hijo: el amor patrio.

En 45 minutos, los asistentes se deleitaron con las tonadas de las marimbas, que dejaron escapar encantadores sonidos, tanto graves como agudos, de los sones guatemaltecos, las canciones populares y hasta de otros artistas, que ellas mismas denominan como académicos, como Mozart y Edvard Grieg.

Con dos baquetas en sus manos, estas mujeres interpretaron a la perfección obras como la Neblina de José Domingo Velásquez, el Cerro de las tres orejas de José Esteban López, el Sobrero de Petate de Gabriel Hurtado y el Ferrocarril de los Alpes de Domingo Bethancourth.

Cada pieza musical fue acompañada por el sonido de una percusión latina, con platillos y todo, flautas de caña, chinchines (maracas) y pitos de barro, que simulan el canto de las aves. En algunas ocasiones utilizan caparazones de tortuga, pero en Colombia no les fue permitido por su impacto ambiental.

Hasta los sabores tropicales de Cuba, país que ha tenido bastante influencia musical en Guatemala, son tocados magistralmente por este grupo musical, como fue el caso del danzón “Llegarás a quererme” de Salomón Argueta.

Heidi Corzo de Ramírez, una mujer de 39 años que está a menos de 15 días de dar a luz a su tercer hijo, y actual directora del grupo Marimba Femenina de Concierto, asegura que lleva la marimba en su sangre.

“Aunque empecé a tocar este instrumento en mi adolescencia, siempre ha sido parte de mi ser. Varios tíos y familiares han conformado grupos de marimba, mientras que mis hermanas, quienes también la tocan, me inculcaron ese amor. Cuando recibí la invitación a participar en el grupo de mujeres no dudé en decir que sí”.

Esta mujer ha hecho lo mismo con sus dos nenas. “Desde que estaban en mi vientre han escuchado mis conciertos. La mayor dice que quiere tocar ‘marinda’, y el año que viene quiere ingresar al conservatorio. La pequeña ya agarra las baquetas”, cuenta entre risas Heidi.

El acto cultural en el IGAC, liderado por los viceministros de Relaciones Exteriores, Alicia Castillo Sosa, y de Cultura Maxiliano Araujo Araujo, y la Directora de Política Exterior Bilateral Lynsay Hernández, estuvo dividido en dos.

Primero fue para más de 200 jóvenes de bachillerato del colegio Distrital República de Guatemala, quienes entre las risas y chanzas típicas de los años adolescentes, aprendieron una nueva cultura; y luego para los servidores de la entidad.

Juan Antonio Nieto Escalante, Director General del IGAC, aseguró que la alianza entre la entidad y el país centroamericano está más fortalecida que nunca.

“En 2025, cuando entregaremos todos los estudios de suelos de su territorio, Guatemala será el primer país centroamericano con información detallada en todas sus tierras”.

El Director agradeció calurosamente a estas “hermosas mujeres por enseñarnos la cultura de este maravilloso país, que al igual que Colombia se ha levantado de las cenizas de la guerra”.

Amor al arte

Evelyn Godínez y Valezca Zicaviza, dos de las integrantes de este grupo de mujeres, abandonaron sus carreras por puro amor al arte, la música y la tradición guatemalteca.

Valezca, de 48 años, alcanzó a hacer la tesis para graduarse como diseñadora gráfica, tiempo en el que intercalaba sus estudios con las prácticas musicales.

“Decidí quedarme con mi otra pasión, que es la música. Yo sé que muchas personas se sienten identificadas conmigo, por estudiar primero algo pero dejarlo por seguir otra pasión”.

Entre lágrimas, Valezca recuerda una anécdota con uno de sus compañeros de clase de diseño.

“Un día, después de mucho insistirle y de llevarle personalmente las invitaciones, mi compañero de universidad decidió ir a verme tocar. En el receso fui a hablar con él, y cuando se levantó a abrazarme tenía los ojos llorosos. En ese momento me dijo: qué bonito, me tocaste el alma”.

Por su parte, Evelyn, de 40 años, alcanzó a terminar materias de relaciones internacionales, pero se dejó gobernar por sus instintos musicales, que los liga con los maternales.

“Tengo dos niñas, de 15 y  11 años. Cuando estaban en mi vientre, cada vez que escuchaban la marimba, se movían y pataleaban de la felicidad. Siempre han tenido ese gusto y han crecido en este ambiente. Mi esposo y mis hijas son un apoyo fundamental en mi carrera musical”.

Valezca puntualiza que la marimba se lleva en la sangre de todos los guatemaltecos.

“Siempre la escuchamos. En los almuerzos es tradicional prender la radio y poner el programa de marimba. Mi papá siempre me inculcó este gusto, aunque la empecé a tocar en mi bachillerato”.