Ganadería, la gran enemiga de los suelos de La Guajira

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  • Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), el 12,5% del departamento ya es destinado para la ganadería extensiva o intensiva, cuando las zonas aptas para dicha actividad solo abarcan el 2,2%. La agricultura también está desfasada, aunque en menor proporción.
  • Urimita, Hato Nuevo y Fonseca son los municipios guajiros donde la sobrecarga agropecuaria es una constante. Radiografía de los suelos y tierras de este mágico departamento.

El 1 de julio de 1965 nació legislativamente como departamento La Guajira, ese territorio colorido, caluroso y con encantadoras y paradisiacas playas, que alberga tanto áridos desiertos como vegetación espesa y desarrollos agropecuarios.

Para conmemorar las más de cinco décadas de su creación departamental, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi se dio a la tarea de analizar la cantidad de hectáreas que deberían ser destinadas para los cultivos y el ganado, la presencia actual de estas dos actividades y las zonas afectadas por la sobrecarga agropecuaria.

La radiografía del IGAC en las más de 2,06 millones de hectáreas que conforman los 15 municipios guajiros, indica que tan solo 46.759 hectáreas cuentan con suelos con capacidad ganadera (2,2% del departamento).

Sin embargo, en la realidad la ganadería ha ganado una mayor cantidad de terreno, ya que 259.532 hectáreas, es decir el 12,5% del área departamental, es destinado para esta actividad.

Manet Sierra Mejía, Directora Territorial del IGAC en La Guajira, manifestó que la ganadería es la gran enemiga de los suelos del departamento, una actividad que incrementa la compactación, erosión, deforestación y deslizamientos en masa.

“El constante pisoteo del ganado causa serios problemas de compactación en los terrenos, los cuales tardarían cientos de años en ser recuperados”, aseguró.

De los 15 municipios del departamento, la mayoría no excede el 20% de su área con suelos aptos para la ganadería. Los que más se destacan son Villanueva (31%), la Jagua del Pilar (19%) y El Molino (17%).

Esto solo ocurre en el papel, ya que casi la totalidad de territorios tienen por lo menos el 30% de su extensión con reces ganaderas: Fonseca (46%), Hato Nuevo (43%), San Juan del Cesar (37%), Villanueva (35%), La Jagua del Pilar (34%), Barrancas (33%), Distracción (32%), Urumita (31%) y Albania (30%).

Juan Antonio Nieto Escalante, Director General del IGAC, informó que la compactación de los suelos causada por la ganadería desemboca un aumento de la escorrentía y un peligro más alto de erosión.

Además, genera una pérdida de su estructura y de la materia orgánica, y restringe la profundización de las raíces y el volumen de absorber agua y nutrientes; eso sin contar que disminuye los poros grandes del suelo, lo que limita el drenaje y afecta el intercambio gaseoso”.

Panorama agrícola

La agricultura también supera las áreas con capacidad, aunque en una proporción mucho menor: 128.537 hectáreas son aptas (6,2%), pero se hace uso en 259.532 (7,9%).

Los territorios donde se debería concentrar el desarrollo agrícola por la capacidad de sus suelos son San Juan del Cesar (20% de su área apta), Albania (19%), Fonseca (18%), Distracción (14%) y Riohacha (12%)

En la realidad, los cultivos se imponen en el 40% de Urumita, 33% de Villanueva, 32% de El Molino, 27% de Fonseca y 22% de Distracción.

Las consecuencias del mal uso del suelo

Debido a la extralimitación ganadera y agrícola, el 11,7% de La Guajira (241.901 hectáreas) ya presenta suelos sobreutilizados, es decir afectados por la constante sobrecarga agropecuaria.

Los municipios con mayor cantidad de su área sobreutilizada son Urumita (56%), Hato Nuevo (49%) y Fonseca (45%).

Le siguen en su orden Distracción (40%), El Molino (39%), Barrancas (38%), Villanueva (35%), San Juan del Cesar (27%), La Jagua del Pilar (22%), Riohacha (21%), Albania (17%), Dibulla (17%), Manaure (4%), Maicao (2%) y Urubia (1%).

“A pesar de sus condiciones climáticas, La Guajira cuenta con zonas para toda clase de desarrollos productivos. El llamado es para que se estas actividades se concentren en las zonas aptas, evitando así la afectación de los suelos y de los recursos naturales”, puntualizó Nieto Escalante.