Guatemala será el primer país centroamericano con estudios de suelos en todos sus departamentos

visita embajador 1

Así le aseguró Juan Antonio Nieto Escalante, Director General del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), al Embajador de Guatemala en Colombia, Héctor Espinoza.

IGAC, marzo 1/2016.- Guatemala, un territorio que desde hace más de 40 años ha luchado por convertirse en un territorio de paz, será en primer país centroamericano en contar con estudios de suelos a escala 1:50.000 en cada uno de sus departamentos.

Debido a un convenio entre el Instituto Geográfico Agustín Codazzi y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación de Guatemala (MAGA), en 2025 los 22 departamentos que conforman el territorio guatemalteco contarán con estos estudios, que se convertirán en el insumo principal para el ordenamiento productivo y ambiental del país, para el ordenamiento de las cuencas hidrográficas y para el desarrollo de la comunidad campesina.

Embajador GuatemalaEl anuncio fue hecho por el Director del IGAC, Juan Antonio Nieto Escalante, en una reunión en Bogotá con el Embajador de Guatemala en Colombia, Héctor Espinoza, el Subdirector de Agrología Germán Darío Álvarez, y todo el equipo encargado de estudiar los suelos de este país centroamericano.

“Esta alianza binacional en pro de los suelos entre Colombia y Guatemala nació en 2006, cuando el IGAC y el MAGA suscribieron el primer convenio para estudiar los suelos. El año pasado, debido a los buenos resultados alcanzados, ambas entidades decidimos alargar nuestra alianza por 10 años más, tiempo en el cual analizaremos las tierras de los 22 departamentos que hacen parte de este país”, aseguró Nieto Escalante.

Actualmente, cinco departamentos ya cuentan con estudios de suelos elaborados por el IGAC. Se trata de Guatemala, Sacatepéquez, Solalá, Chimaltenango y Escuintla.

“Para un país como Colombia, que gira en torno al posconflicto y que está a punto de firmar la paz, realizar alianzas con un territorio igual de afectado por la violencia y que ha luchado por ser armonioso e igualitario, no solo afianzará los lazos entre ambos pueblos hermanos, sino que nos permitirá aprender de la experiencia en el proceso de paz del país centroamericano”, dijo Nieto Escalante.

Por su parte, el Embajador de Guatemala en Colombia no ocultó su satisfacción de esta alianza técnico-científica, y aseguró que “toda esta información técnica será el sustento para la creación de estrategias que permitan proteger nuestros recursos naturales. Debemos aprovechar todos los conocimientos y la experticia que tiene el IGAC para ordenar nuestro territorio en torno al uso y la vocación de los suelos”.

Además, Espinoza manifestó que Colombia puede aprovechar la experiencia con la que cuenta Guatemala en temas de paz y conflicto armado. “Por más de 40 años, Guatemala estuvo consumida por la violencia. En 1996 logramos firmar la paz y empezar a actuar en el posconflicto, un proceso que actualmente se adelanta en el país colombiano. Sin embargo, la clave es atacar y erradicar la pobreza, la cual es el detonante de la mayoría de conflictos. Actualmente, mi país cuenta con conflictos por la minería, la contaminación de los ríos, el acceso a la tierra y la seguridad alimentaria, factores que pueden ser mitigados a través de la información contenida en los estudios de suelos”.

En su recorrido por el Laboratorio Nacional de Suelos y los Museos de Cartografía y de Suelos del IGAC, el Embajador conoció toda la oferta catastral, agrológica y cartográfica del Instituto, y apuntó que “Guatemala es como una Colombia pequeña, con historia, población y una cultura similar. Ambas naciones, las cuales hemos sufrido los estragos de la guerra, debemos permanecer unidas y continuar realizando estas alianzas binacionales, que a su vez nos permitirán conservar nuestros recursos naturales y adaptarnos al cambio climático”.

Nieto Escalante puntualizó que estos frutos binacionales se verán reflejados en el bienestar de sus habitantes, “en un ordenamiento territorial apropiado, en la conservación de su biodiversidad y en el impulso productivo de la comunidad campesina. Las autoridades podrán planificar y ordenar sosteniblemente su territorio basándose en la capacidad de uso de las tierras, las potencialidades y limitantes y en las zonas más susceptibles a sufrir procesos de degradación”.