Guaviare, un departamento pintado de verde pero afectado por la deforestación

Invit_Lanz_Est_Suel_Guaviare
·         El 63,2 por ciento de este territorio de la Amazonia colombiana debería ser intocable por su importancia ambiental. Sin embargo, la ganadería, la explotación de caucho y hasta los cultivos ilícitos, han afectado estos terrenos.

·         Así lo revela el Estudio general de suelos y zonificación de tierras elaborado el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), que le será entregado a las autoridades departamentales y ambientales este viernes 4 de marzo en San José del Guaviare.

 

Desde hace muchos años, uno de los territorios más verdes y llenos de biodiversidad de la región Amazónica del país, el departamento del Guaviare, se ha convertido en “presa fácil” para la nefasta mano del hombre.

Al ser una zona prácticamente alejada de la civilización, en donde solo se escuchan los cantos de los pájaros, el golpe del viento contra los árboles y los caudalosos ríos, y ante las expectativas de que era un territorio fértil y que debía ser aprovechado, desde el siglo XV el Guaviare fue líder por la explotación de caucho.

Luego, sus más de 5,5 millones de hectáreas quedaron a la deriva de la ganadería y los cultivos ilícitos, factores que han desencadenado procesos de degradación y destrucción de sus bosques.

Ante este panorama, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi se dio a la tarea de estudiar los suelos del Guaviare, con el propósito de conocer qué tipo de tierras alberga y cuál es la vocación de sus suelos; en pocas palabras, establecer si tiene cabida el desarrollo agropecuario o si por lo contrario, debe conservarse por su importancia ecosistémica.

Culminado el Estudio General de Suelos y Zonificación de Tierras del Guaviare, el IGAC llegó a la conclusión de que el verde debe predominar, pero que también cuenta con ciertas zonas aptas para cultivos, ganadería y desarrollos agroforestales.

Según el estudio, el 63,2 por ciento del Guaviare (3,5 millones de hectáreas) tendría que estar bajo la categoría de conservación y protección ambiental, es decir que no se debería hacer uso de sus recursos naturales por su importancia ecológica y porque sus bosques de galería, selvas húmedas, serranías y sabanas, son el hogar de un sinfín de fauna y flora silvestre.

Dentro de esta gran marcha verde que se debe conservar a como dé lugar, 2,4 millones de hectáreas están a la deriva de los depredadores, ya que a pesar de ser áreas prioritarias para la conservación, no están cobijadas bajo la ley para su protección. Los que sí están blindados son los parques nacionales naturales Serranía de Chiribiquete, la Reserva Nacional Natural Nukak y la Sierra de la Macarena; y las reservas forestales nacionales de las serranías La Lindosa, El Capricho, Mirolindo y Cerritos, y de los caños La Esperanza y Agua Bonita.

Este viernes 4 de marzo, en San José del Guaviare, el Director General del IGAC, Juan Antonio Nieto Escalante, en compañía del Subdirector de Agrología Germán Darío Álvarez, harán la entrega oficial del Estudio General de Suelos y Zonificación de Tierras del Guaviare a las autoridades del departamento; la cita será en el auditorio del Centro Cultural, a partir de las 8 de la mañana.

“Guaviare es un territorio susceptible al deterioro por la intervención del hombre. Una de las principales evidencias de esto son las prolongadas épocas de sequía por la desaparición del bosque, el cual protege a los innumerables pozos tanto del ganado como del clima; este  fenómeno no se ve en terrenos que aún conservan su bosque protector. Por esta y más razones, es indispensable que en la planificación y desarrollo regional y local se haga uso de este tipo de estudios de suelo, lo cual garantizará la seguridad alimentaria y ambiental del país”, dijo Nieto Escalante.

Lo que se puede tocar

El área que podría ser intervenida para actividades agropecuarias, sin afectar los recursos naturales en el Guaviare, abarca el 7,62 por ciento del departamento, es decir 423.894 hectáreas.

De este total, el 0,28 por ciento pertenece a tierras cultivables, donde se podrían implementar parcelas para maíz, soya, yuca, plátano, piña, arazá, copoazul, maraco y guayaba de mono.

En el 5,9 por ciento del departamento tiene cabida la producción agroforestal, que consiste en una mezcla de actividades agrícolas, forestales y silvopastoriles, como árboles típicos del bosque (acacias, eucaliptos, pino, caoba y caracolí) con cultivos de cacao, chontaduro y marañón.

Solo el 1 por ciento del Guaviare (50.153 hectáreas) es apto para el desarrollo silvopastoril, un combinación entre árboles y pastos para el ganado; el IGAC recomienda mezclar especies arbóreas como cedro, caoba y abarco, con pastos mulatos y brachiarias.

El 29,1 por ciento restante del departamento es territorio ajeno, ya que corresponde a terrenos de reglamentación especial (1,6 millones de hectáreas) donde habitan 27 resguardos indígenas.

“A pesar de ser un territorio verde, la realidad del Guaviare es otra. Para nadie es un secreto que a través de los años, este departamento ha sido afectado por la tala indiscriminada de los bosques, por los hatos ganaderos y la destrucción de la cobertura vegetal. Con esta investigación, los planificadores y ordenadores podrán evaluar los duros efectos de la intervención del hombre, y tomar decisiones de fondo que eviten que esta zona del país se siga desangrando”, apuntó Juan Antonio Nieto Escalante, Director General del IGAC.

Además, Nieto Escalante manifestó que esta publicación será de gran ayuda para que los funcionarios de las entidades encargadas del ordenamiento territorial y de la planificación del desarrollo regional, “generen acciones que disminuyan la alta vulnerabilidad con la cuenta en Guaviare a padecer de pérdida de biodiversidad, disminución de la productividad de sus suelos y la degradación de su entorno”.

 

Generalidades del Guaviare

Guaviare está situado en el oriente de Colombia, en la zona de transición de la Amazonia y la Orinoquia. Sus más de 5,5 millones de hectáreas, que corresponden al 4,7 por ciento del país, lo convierten en el séptimo departamento más grande del territorio.

Debido a su carencia de redes de transporte terrestre y aéreo, los ríos Guaviare, Inírida y Vaupés son navegables.

Basa su economía en la ganadería, que se concentra en el corredor San José-Calamar, y en cultivos en los diques del río Guaviare, cuerpo de agua que también se ve afectado por la extracción de gravillas.

Guaviare cuenta con siete tipos de paisaje: planicie aluvial, valle aluvial, altillanura, lomerío estructural, lomerío erosional, macizo y peniplanicie.

Según la clasificación de tierras realizadas por el IGAC, Guaviare cuenta con cinco clases agrológicas, que van desde tierras aptas para cultivos y ganadería, para cultivos mezclados con frutales, suelos para desarrollo agroforestal y forestal, cultivos y terrenos sin aptitud agropecuaria.

Solo cuenta con cuatro municipios: San José del Guaviare (capital), Calamar, El Retorno y Miraflores.

Está ubicado en dos cuencas hidrográficas (la del río Orinoco y la del río Amazonas).