IGAC propone nueva estructura productiva en Norte de Santander de frente al posconflicto

WhatsApp Image 2016-08-24 at 4.10.41 PM
  • Según Juan Antonio Nieto Escalante, Director General del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), el departamento debe superar el modelo económico que tradicionalmente ha predominado en la región, basado principalmente en la informalidad, los servicios comerciales y la frontera con Venezuela.
  • “Es hora de poner en marcha una estructura productiva que incluya al ordenamiento territorial integral, y que se base, como indica el Plan de Desarrollo, a la producción agropecuaria, la minería de carbón, hidrocarburos y arcillas, la industria de cuero y calzado, y servicios como turismo, salud y tecnologías de la información. Además, debe tener en cuenta el rescate de los 19 municipios que han perdido la mayoría de su población y la inequidad de la tierra”.

Descargar la presentación completa

IGAC, agosto 24/2016.- Como un aporte a la construcción de la nueva geografía de la paz de Colombia, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi reflexionó sobre el presente y futuro de Norte de Santander, y planteó varios retos y estrategias que se podrían implementar en el posconflicto.

En el segundo diálogo regional “Mapeando la geografía de la paz”, llevado a cabo hoy en la ciudad de Cúcuta, el Director General Juan Antonio Nieto Escalante, manifestó que primero es necesario superar el tradicional modelo económico, que ha conllevado a que el 70% del personal ocupado en Norte de Santander sea informal y a que el aporte al Producto Interno Bruto nacional no alcance el 2%.

“Este modelo económico muestra inconvenientes como la hipertrofia de los servicios comerciales, en particular los informales, y la fuerte y ancestral dependencia del mercado de Venezuela. Es hora de pensar en una estructura y un plan productivo que creen mercado interno y que puedan blindar la región de los vaivenes del mercado externo”.

Nieto Escalante propuso que esta estructura productiva se base, como lo indica el Plan de Desarrollo y demás instrumentos de planeación expedidos en la última década, en aprovechar cuatro oportunidades sobre las cuales existe consenso de su potencial y de su capacidad competitiva (por productividad, costos, calidades y conocimiento real y potencial).

Se trata de la producción agropecuaria (palma de aceite, frutas, hortalizas, cacao, café, arroz y cárnicos); la minería (carbón, hidrocarburos y arcillas); la industria (manufacturas de cuero y calzado, confecciones y artesanías); y los servicios (turismo, salud y tecnologías de la información); los cuales deben incluir al ordenamiento territorial, social y productivo como protagonista.

“Hacer realidad un plan productivo es hoy factible si pensamos que el posconflicto traerá mayor seguridad para todos los ciudadanos, y en particular, para los inversionistas y un mayor flujo de inversiones públicas. Pero será necesario darle especial énfasis al ordenamiento territorial y a la acción concertada y coordinada de las diferentes agencias del Estado”, dijo el Director del IGAC.

A ordenar la casa

El nuevo plan productivo de Norte de Santander deberá incluir el ordenamiento territorial, social y productivo, lo que implica elaborar estudios de suelos para determinar las mejores zonas productivas; poner al día los planes de ordenamiento municipal; formular un plan de ordenamiento productivo; adoptar el plan de ordenamiento departamental; y expedir los respectivos planes de ordenación de cuencas hidrográficas.

“37 municipios tienen sus planes de ordenamiento sin revisar en la vigencia de largo plazo y no existen planes de ordenamiento productivo. Esto indica una urgente labor de planeación territorial, en la cual deben participar y colaborar los gobiernos municipales, el departamento y la nación”, recaló Nieto Escalante.

Para el funcionario, también es indispensable el fortalecimiento de la zona franca de Cúcuta, cuyo futuro está ligado a la conformación de “clusters” productivos como el de la arcilla, hortofrutícola, servicios informáticos, turismo y servicios de salud.

Perspectiva agrícola con grandes retos

Según el último Censo Agropecuario, ocho productos tienen una participación destacada en la producción nacional: arroz, palma africana, cacao, banano común, otros tubérculos, piña, cítricos, y plantas aromáticas, condimentarías y medicinales; de estos, los últimos tres podrían constituir nuevos renglones de exportación al país y al exterior.

En el caso de Norte de Santander, Nieto Escalante enfatizó que a pesar de que estos productos podrían significarle oportunidades de crecimiento si son bien planeados y asistidos técnicamente, “la región cuenta con dos problemas que deben ser enfrentados: las limitaciones en el uso de los suelos y las carencias de la infraestructura productiva.

El departamento tiene un uso del suelo inadecuado. Las cifras así lo demuestran: 472.485 hectáreas son mal utilizadas: 51 mil hectáreas agrícolas destinadas a la ganadería; 302 mil hectáreas forestales para cultivar; y 117 mil hectáreas de suelos forestales tienen ganado.

“Eso deriva deterioro de los suelos, agotamiento de otros recursos naturales y bajos niveles de productividad. De continuar como hoy, en 10 o 20 años, se presentarán fenómenos de desertización y perderemos el patrimonio natural. Un suelo mal utilizado garantiza malas cosechas, detrimento del propósito del productor y de su capacidad de competir en el mercado, es decir que conduce a la ruina”, anotó el funcionario.

El actual Plan Departamental de Desarrollo menciona la asociatividad regional como un instrumento clave para inducir la nueva organización territorial hacia la cual deben dirigirse los esfuerzos del departamento, enmarcada en la creación de seis subregiones, a partir de la noción de provincias.

“En este sentido los esfuerzos se deben redoblar. Pero primero que todo es importante que las autoridades departamentales, municipales y aún nacionales trabajen de consuno para la redelimitación de la reserva forestal (Ley 2 de 1953), cuya existencia en zonas que hoy están pobladas y explotadas por sus habitantes, ponen a los campesinos frente a las restricciones de no poder recibir títulos de propiedad y aprovechar los beneficios de los créditos, como no gozar de la seguridad jurídica indispensable”, aclaró.

Infraestructura y mejores servicios

En cuanto a las deficiencias de la infraestructura productiva, el IGAC reveló que el departamento adolece de centros de acopio, bancos de maquinaria y registra una modesta área de distritos de riego (uno de 8.600 hectáreas, otro de 1.150 hectáreas y 117 distritos de pequeña irrigación para 9.414 hectáreas).

“Con esta carencia de infraestructura no es posible esperar un desarrollo agrícola significativo en el largo plazo, pero su adecuado aprovechamiento puede constituir una base para el despegue de la región. El Plan de Desarrollo prevé la construcción de 20 nuevos distritos, pero lamentablemente no se informa de su magnitud ni su localización”, enfatizó Nieto Escalante.

Igualmente, el funcionario dijo que se debe mejorar la red vial para facilitar el traslado de los productos a los mercados locales, nacionales e internacionales. Por fortuna, está prevista la doble calzada entre Bucaramanga y Cúcuta, que reforzará la red vial interdepartamental. Pero un gran esfuerzo debe hacerse en las redes secundaria y terciaria, que permitan la salida de los productos del campo a los centros urbanos”.

En el diálogo regional, el IGAC resaltó las posibilidades de turismo y venta de servicios profesionales, principalmente en los campos de la salud y de las tecnologías de la información; ya hay nichos de mercado como los de la cirugía estética y desarrollos informáticos de la Universidad de Pamplona, cuyos servicios compiten a escala nacional con solvencia.

Municipios estancados e inequidad de tierras, los contras

Dos aspectos que juegan en contra del desarrollo de Norte de Santander son el despoblamiento de ciertos municipios y la distribución de la propiedad.

Por razones de orden público o por su escasa oferta de oportunidades, según datos del DANE, en 19 municipios en este departamento la población ha decrecido en los últimos 31 años, razón por la cual se han convertido en pueblos demográficamente estancados, casi marchitos.

Se trata de San Calixto, Convención, Cachirá, El Carmen, Salazar, Chitagá, Arboledas, Cucutilla, Gramalote, Labateca, Silos, Pamplonita, Durania, Herrán, Villa Caro, Bucarasica, Loudes, Cácota y Mutiscua; de los cuales los más críticos son San Calixto (entre 1985 y 2016 su población pasó de 23.290 habitantes a 13.631), Convención (de 19.069 a 13.296) y Cachirá (de 17.709 a 11.008).

Todo lo contrario ocurre en el área metropolitana de Cúcuta, que pasó de 493.638 habitantes a 863.463 en 31 años.

“Uno de los grandes retos es enfrentar estos desequilibrios regionales. La revitalización de estos poblados no sólo evitará el incremento de la capital, sino que abrirá oportunidades por el potencial turístico y cultural que encierran”, precisó Nieto Escalante.

Por otra parte, se tiene la idea de que Norte de Santander es un departamento equitativo, es decir que la distribución de la propiedad no tiene grandes niveles de concentración. Pero los estudios del IGAC demuestran otra cosa.

22 municipios tienen un Gini (valor que entre más de acerque a 1 indica una alta concentración de tierra) superiores a 0,7. Existen casos extremos como los de Villa del Rosario y Los Patios, con índices superiores a 0,9 puntos.

Zona fronteriza

Dos de los factores que más atentan contra el desarrollo en Norte de Santander son el aislamiento de la región en relación con el país, lo que contradice su condición histórica de puerta de vinculación a través de su salida por el lago de Maracaibo, y las crisis recurrentes con el país hermano de Venezuela.

El Director del IGAC manifestó que entre ambas naciones existen profundos vínculos estructurales que obligan a pensar en una visión regional fronteriza, razón por la cual la construcción del territorio debe contemplar la necesidad y la posibilidad de una estrategia de integración y desarrollo fronterizo.

“No es posible salir adelante si se siguen registrando tasas de crecimiento débiles y oscilantes, como las presentadas en la última década. Para que se pueda dar el desarrollo integrado de la zona fronteriza es requisito que se estimule un fuerte desarrollo del lado colombiano, para hacer posible que haya un intercambio entre las dos regiones formal, productivo y rentable para las dos partes”, puntualizó el Director.