La ganadería se ha “devorado” gran parte de los tesoros ambientales del Valle del Sibundoy

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  • Estudio del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) reveló una significativa desaparición de las áreas de bosques, humedales y pantanos por parte de la actividad pecuaria.
  • De las 9.482,5 hectáreas estudiadas, el 83,8% está conformado por pastos para producción ganadera. Por esta razón, las áreas de conservación ambiental se han reducido a tan solo el 3%, cuando en sí deberían estar en el 30%.

En el pasado, el Valle del Sibundoy, zona conformada por 46.938 hectáreas de los municipios de Colón, Santiago, Sibundoy y San Francisco en el departamento del Putumayo, era una gran zona de humedal en donde solo habitaban las comunidades indígenas Inga y Kamentsá.

En esa época, la zona contaba con la presencia de especies de la flora y fauna asociada a estos cuerpos de agua, mientras que los indígenas hacían uso de su conocimiento ancestral para la implementación de cultivos, mejor conocidos como “chagras”; en pocas palabras era un territorio donde convivían el hombre y los recursos naturales sin generar mayores afectaciones.

sibundoy-1Desde finales del siglo XIX, este armonioso panorama ambiental en el Valle se empezó a “viciar”. Con la llegada de los colonos, quienes introdujeron la actividad pecuaria principalmente en las zonas de la ladera, el área de humedal sufrió un desecamiento, los indígenas fueron perdiendo terreno y los suelos iniciaron un proceso de degradación.

Este cambio conllevó a que el Valle fuera visto como un territorio productivo y no como una zona de conservación ambiental, y a que en 1964, el entonces INCORA, le diera vía libre a la construcción de un Distrito de Drenaje en 8.869 hectáreas planas, el cual inició actividades a finales de la década de los 60 y comienzos de los 70.

El propósito de esta ambiciosa obra fue controlar las inundaciones, desecar las áreas pantanosas e impulsar la productividad agrícola. Sin embargo, al sol de hoy la ganadería semintensiva, el desconocimiento de la verdadera vocación de los suelos, el desaprovechamiento de la capacidad agrícola y la creciente depredación de los tesoros ambientales, marcan la “parada” en la zona.

Así lo reveló el más reciente levantamiento de suelos, capacidad de uso de las tierras y cobertura terrestre a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Agustín Codazzi realizado en 9.482,5 hectáreas, que abarcan las más de 8 mil hectáreas planas del Distrito de Drenaje y algunas zonas de mayor pendiente.

Según el IGAC, el 30,1% del área de estudio tiene suelos para la conservación y protección ambiental (2.858,9 hectáreas), zona que debería ser “intocable” por su importancia ecosistémica.

Lamentablemente, la realidad es opuesta, ya que tan solo el 3% (278,1 hectáreas) está conformado por bosques, áreas seminaturales, humedales, zonas pantanosas y superficies de agua.

“Esto demuestra que los terrenos con tesoros ambientales han sido los más grandes damnificados por el uso inadecuado del suelo en el Valle del Sibundoy”, dijo Juan Antonio Nieto Escalante, Director General del IGAC.

La ganadería es la principal responsable de la significativa pérdida de estas “joyas verdes”. Actualmente, el 83,8% del área cuenta con pastos para esta producción (7.948 hectáreas), cuando solo el 28,9% alberga suelos con características para la actividad pecuaria extensiva con algunas restricciones (2.742 hectáreas).sibundoy-3

“La ganadería introducida por los colonos desde la década de los 50 ha erradicado prácticamente todas las áreas de conservación y protección ambiental. Esto se debe al desconocimiento de la vocación, el uso y la capacidad de los suelos y tierras, algo que sí respetan las aún presentes comunidades indígenas Inga y Kamentsá”, apuntó Nieto Escalante.

A la problemática de los suelos se le suma una aún más crítica. El Valle del Sibundoy hace parte de la hoya alta de uno de los ríos más importantes del país, el Putumayo, y de la gran cuenca hidrográfica del río Amazonas.

“Al desecar los terrenos de humedal para darle paso a la ganadería, no solo se ha puesto en riesgo la calidad de los suelos, sino que se le ha robado terreno a la ronda del río Putumayo. Esa es una de las razones por las cuales el Valle presenta constantes inundaciones y desbordamientos por parte de este río, ya que tarde o temprano este cuerpo de agua reclama lo que le han quitado”, aseguró el Director del IGAC.

Este estudio de suelos en el Valle del Sibundoy es fruto de un trabajo con el INCODER (en liquidación), entidad que contrató al IGAC por ser la autoridad nacional agrológica.

El déficit agrícola

Nieto Escalante enfatizó que la región del Valle del Sibundoy no es un territorio intocable. “El estudio de suelos evidenció que tienen cabida los usos agrícolas, pecuarios y de conservación, pero de una forma proporcionada y controlada. Lamentablemente, la ganadería ha colonizado la región y ha dejado a un lado un potencial importante: la agricultura”.

El 40,9% de la zona estudiada tiene suelos aptos para cultivos como tomate de árbol, lulo, frijol, granadilla, entre otros (3.881,5 hectáreas), un uso que a la fecha solo se da en el 10,3% (972 hectáreas). Esto indica zonas de subutilización para la actividad agrícola.

Estas áreas con potencial agrícola se ubican en su mayoría el norte del Valle. De las 3.881,5 hectáreas para cultivar, el 13,7% son clase 3, las mejores para este tipo de desarrollo.

“Los Inga y Kamentsá, que en su mayoría la zona norte, son los que más se acercan al uso agrícola adecuado del suelo. En sus parcelas, estas comunidades aún aplican prácticas ancestrales como los chagras, un sistema de producción que les permite generar un autoconsumo a través de policultivos (asociación de diversos cultivos en un mismo sitio)”, manifestó Nieto Escalante.

El Director del IGAC puntualizó que con esta información, tanto las comunidades indígenas como las más de 350 campesinas que allí habitan, conocerán si están haciendo un bueno uso de sus suelos. “Además, las autoridades contarán con una hoja de ruta clara y concisa para el ordenamiento ambiental y productivo, una acción urgente y necesaria que buscará la seguridad alimentaria de las futuras generaciones y mitigará los riesgos ambientales”.

El estudio en cifras y generalidades

El Valle del Sibundoy está ubicado al suroccidente de Colombia, en el departamento del Putumayo. Tiene una superficie de 46.938 hectáreas, de las cuales 8.869 son planas y hacen parte del Distrito de Drenaje. El estudio del IGAC se centró en 9.482,5 hectáreas.

Las zonas planas de Colón, Sibundoy, Santiago y San Francisco, hacen parte de este Valle. Las comunidades Inga y Kamentsá aún sobreviven en estos terrenos.

Los principales cauces que bañan al Valle del Sibundoy son Putumayo, San Pedro, Quinchoa, San Francisco, Hidráulica, Porotoyaco, Tacangayaco, Secayaco, Tamauca y Sigüinchica.

Entre los meses de abril y septiembre se registran las mayores precipitaciones.

La zona tiene dos climas: frío húmedo (entre 1.000 y 2.000 metros) y frío muy húmedo (2.000 y 4.000 metros).

Para el estudio semidetallado, el IGAC realizó 868 muestras de suelo y 71 calicatas.

Recuadro: uso ideal del suelo vs. panorama actual

Uso ideal

Panorama actual

Hectáreas

%

Hectáreas

%

Áreas para agricultura

3.881,2

40,9%

Territorios agrícolas

972

10,3%

Áreas para protección ambiental

2.858,3

30,1%

Bosques, humedales, pantanos y superficies de agua

278,1

3%

Áreas para ganadería

2.742,7

28,9%

Pastos

7.498

83,2%