La Sabana Bogotá se está quedando sin terrenos para cultivar: IGAC

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  • En el 63% de esta zona, cultivos como papa y cebolla han sido reemplazados por ladrillos o lotes de engorde para futuros proyectos urbanísticos.
  • Por su parte, en todo el departamento de Cundinamarca el uso agropecuario está sobrecargado, ya que el 60% cuenta con cultivos y ganado, cuando lo ideal sería que se dieran solo en el 27%.

Los suelos de la Sabana de Bogotá en Cundinamarca son considerados como los mejores terrenos en Colombia para poder implementar algún tipo de cultivo.

Sin embargo, a pesar de este título, en la Sabana los cultivos han ido perdiendo terreno para dar paso al desarrollo urbano, dejando “bajo tierra” a los suelos más apetecidos para la actividad agrícola.

Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), de las 99.953 hectáreas que conforman los 12 municipios de la Sabana, actualmente 63.171 hectáreas cuentan con un uso totalmente distinto a los cultivos agrícolas.

Es decir que el uso del suelo en el 63,2% de esta zona no corresponde con las tradicionales actividades agrícolas, y ahora, son territorios construidos o simples lotes de engorde, en donde se levantarán futuras edificaciones o condominios.

Este anuncio fue hecho hoy por el IGAC en la conmemoración del Día Mundial del Suelo, fecha que fue celebrada por la entidad en un evento simultaneo en los 21 departamentos con los suelos más afectados por la sobrecarga agropecuaria.

“Esto indica que la Sabana de Bogotá se está quedando sin terrenos para cultivar. Si no se pone un freno de mano al incremento de la pérdida de los mejores terrenos para la agricultura, en el mediano plano los tradicionales cultivos de papa, cebolla y flores de esta parte del país desaparecerán del mapa”, alertó Juan Antonio Nieto Escalante, Director General del IGAC.

El alto funcionario prendió las alarmas al asegurar que estos municipios  ahora deben adquirir varios productos de otros departamentos. “Debido a la falta de cultivos propios, estos municipios ya no pueden consumir lo que producen, lo cual se verá reflejado en el costo de vida. Otro fenómeno que se está presentando por este cambio de uso es el desplazamiento de los campesinos, ya que por el poco dinero que les generan los cultivos, no pueden competir con los que ofrecen las urbanizadoras para construir”.

De los 12 municipios que hacen parte de esta zona (Cajicá, Chía, Cota, El Rosal, Funza, Gachancipá, Madrid, Mosquera, Nemocón, Sopó, Tocancipá y Tenjo), Funza, Tenjo y Madrid son los más críticos por la subutilización de sus suelos (ver recuadro).

Panorama de Cundinamarca

Contrario a la Sabana de Bogotá, en el departamento de Cundinamarca el uso agropecuario está totalmente sobrecargado.

El 27,6% de este territorio cuenta con tierras arables, es decir aptas para esta clase de uso. Pero en la realidad, el panorama productivo ya llega al 60,9%.

Esto se ve reflejado en que las tierras con capacidad para la conservación o actividades agroforestales (que es de 69,4%), se haya visto reducido al 29,4%.

El Director del IGAC puntualizó que en los nuevos aires de paz que ya se respiran en Colombia, la información del IGAC se convierte en un insumo de primera mano para poner en marcha lo contemplado en la reforma rural integral del Acuerdo de Paz, la cual incluye aspectos como el acceso y uso de las tierras improductivas, la formalización de la propiedad, la frontera agrícola y la protección de zonas de reserva.

“Los suelos serán la base fundamental para el nuevo ordenamiento integral del país, y para alcanzar la tan anhelada paz, una razón de más para que empecemos a protegerlos”.

Recuadro: la inadecuada realidad en Cundinamarca

Uso que se le debe dar Uso actual
Tierras arables (uso agropecuario) 27,6% (663.061 hectáreas) 60,9% (1.461.048 hectáreas)
Tierras no arables (agroforestales) y para conservación y protección 69,4% (1.662.925 hectáreas) 29,4% (706.270 hectáreas)