Las 6 “plagas” que causan la muerte de los suelos colombianos

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  • Como conmemoración del Día Nacional del Suelo, que se celebró el 17 de junio y el día de la conservación del suelo ( 7 de julio) el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) elaboró un panorama con las principales prácticas que causan la degradación de este recurso natural.

 

  • Uso inadecuado, compactación, contaminación por plaguicidas y fertilizantes, erosión, mal riego y deforestación, los protagonistas.

 

Por años, los recursos naturales de Colombia han sido víctimas y testigos directos de la devastadora depredación causada por el hombre. Así lo ratifica la desmesurada tala de bosques, la preocupante contaminación de los cuerpos de agua, la actividad agropecuaria en tesoros ambientales como páramos y el cruel sacrificio de animales silvestres declarados en riesgo de extinción.

 

Sin embargo, un recurso del que poco se habla y que es el encargado de garantizar la seguridad alimentaria y de darnos soporte a todos los seres vivos, también ha sufrido las consecuencias de la desgarradora actividad antrópica: el suelo, hogar de plantas, animales y microorganismos, que a su vez almacena nutrientes y regula el ciclo del agua.

 

Las cifras indican que el suelo colombiano va por el camino de la extinción. El Instituto Geográfico Agustín Codazzi reveló que el 40% del territorio nacional ya padece de algún grado de erosión por efectos naturales o la intervención del hombre, mientras que el 15,6% alberga terrenos afectados por la sobrecarga de cultivos y ganadería sin control (sobreutilización).

 

Entre tanto, el IDEAM y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible aseguraron que 140 mil hectáreas fueron desforestadas en 2014, distribuidas en su mayoría en las regiones Amazonia y Andina. Según ambas entidades, la tasa de deforestación en ese año fue del 16%, y al parecer en 2015 aumentará su porcentaje, ya que se han incrementado las áreas de deforestación en la Amazonia.

 

Pero, ¿cuáles son las principales causas o prácticas que afectan la calidad de los suelos colombianos y que atribuyen a este amargo panorama? El Instituto Geográfico Agustín Codazzi culpa a seis “plagas”, las cuales necesitan de un freno de mano urgente para que no le causen la muerte a este recurso natural silencioso.

 

Según Juan Antonio Nieto Escalante, Director General del IGAC, los suelos sufren principalmente por el uso inadecuado, la compactación, contaminación por plaguicidas y fertilizantes, el mal uso del riego, la eliminación de coberturas vegetales (deforestación) y la erosión, “factores que en el mediano plazo ocasionan la pérdida de la estructura y de la materia orgánica, y por ende, de las características típicas de los suelos, como su capacidad de resiliencia para enfrentar los fenómenos naturales o su riqueza para albergar vida”.

 

Para el Director del IGAC, estás “plagas” están asociadas principalmente a las malas prácticas de manejo agrícola y pecuario, “las cuales ocasionan el deterioro de las propiedades físicas y químicas y degradan la diversidad del suelo, haciéndolo susceptible a enfermedades y plagas; además, disminuyen su facultad de recuperación, reduciendo su capacidad de aglomerar las partículas”.

 

“Estas malas prácticas incluyen la inapropiada preparación del suelo para la siembra, la aplicación excesiva de fertilizantes, el empleo inadecuado de plaguicidas, el uso de aguas para riego con elevada carga salina, la no rotación de cultivos y el sobrepastoreo. El remedio es que se tenga una agricultura y desarrollo pecuarios acordes con la vocación de uso, se conozca el suelo y las aguas a emplear, e implementar prácticas de manejo sostenibles como rotación de cultivos, labranza mínima, ganadería intensiva bajo techo y selección de cultivos”, apuntó Nieto Escalante.

 

Plaga 1: no respetar la vocación de los suelos

 

La principal causa de degradación de los suelos es el uso inadecuado de la tierra, es decir que no se tiene en cuenta la vocación para planificar su uso real.

 

Actualmente, Colombia solo cuenta con 15 millones de hectáreas que albergan terrenos aptos para la vocación ganadera. Sin embargo, la realidad duplica esta capacidad, ya que más de 34 millones de hectáreas cuentan con presencia de ganado.

 

Además, muchas zonas del país que cuentan con un alto grado de pendiente están siendo utilizadas para la cría de ganado; este pisoteo constante de las reses compacta el suelo, afecta las aguas subterráneas y acaba con la vegetación nativa.

 

El panorama agrícola es totalmente opuesto. Estudios del IGAC revelan que Colombia cuenta con cerca de 22 millones de hectáreas aptas para los cultivos, pero se aprovechan solo cerca de 6 millones, y en algunos casos en zonas prohibidas como reservas naturales.

 

Este uso inadecuado ha conllevado a que el 28,7% del país tenga conflictos de uso en sus suelos: 15,6% por la sobreutilización de la sobrecarga de cultivos y ganado y 13,9% por la subutilización, es decir terrenos desaprovechados que cuentan con algún potencial.

 

Este cambio del uso causa pérdidas irreversibles en el suelo. Por ejemplo, en el caso de los humedales, los agricultores los drenan y secan para aumentar su área cultivable, lo que desemboca en una gran disminución de la calidad del suelo y en la pérdida de la capacidad de retención de agua.

 

Además, estos terrenos pierden su capacidad de captura de carbono y desaparece totalmente su materia orgánica. “En este caso, el cambio de uso provoca la emisión de grandes cantidades de gases de efecto invernadero en forma de gas carbónico, metano y óxido nitroso, lo que aumenta considerablemente el desbalance en el calentamiento global”, apuntó Nieto Escalante.

 

Plaga No. 2: la perjudicial compactación

 

La segunda plaga es la mecanización excesiva o compactación, una práctica ampliamente conocida en los cultivos de papa, la cual causa una pérdida de la estructura del suelo y de la materia orgánica.

 

La compactación es la presión ejercida sobre las partículas del suelo, que desemboca en una reducción del espacio poroso; esta práctica está asociada al uso de maquinaria o animales cuando el suelo está mojado, y puede llegar hasta los 50 centímetros.

 

Además, restringe la profundización de las raíces y el volumen de absorber agua y nutrientes; eso sin contar que disminuye los poros grandes del suelo, lo que limita el drenaje y afecta el intercambio gaseoso.

 

Otros contras de la compactación es que afecta la actividad de los organismos presentes en el suelo, disminuye la descomposición de la materia orgánica, el aporte de nutrientes, la formación estructural, la permeabilidad y la infiltración de agua; esto genera un aumento de la escorrentía y un peligro más alto de erosión.

 

Plaga 3: erosión, el cáncer de la tierra

 

La erosión es el proceso de pérdida del suelo por acción del agua o del viento, la cual puede ser natural o acelerada por el hombre, y que constituye la principal causa de degradación de las tierras a nivel mundial.

 

Según Nieto Escalante, existen condiciones climáticas o topográficas extremas, como pendientes muy fuertes o condiciones de sequía o de inundación, que hacen que el suelo se degrade y que presente grados de erosión sin que el hombre haya intervenido.

 

“En esos casos, la intervención del hombre de manera adecuada puede prevenir o reversar la condición de degradación del suelo”, precisó el Director del IGAC, quien además recalcó que el 40% de Colombia ya tiene algún grado de erosión por la naturaleza o por el hombre.

 

“Los suelos deben protegerse para evitar su degradación por la erosión, que en resumidas cuentas es el cáncer de la tierra, ya que produce la pérdida de la parte más productiva delsuelo. Además del impacto agrícola, la erosión genera daños en vías, acueductos, ríos y embalses, incrementa la severidad de las inundaciones y elimina la materia orgánica al perderse la capa superficial de los suelos.

 

4 plaga: los contaminantes del suelo

 

El uso excesivo de plaguicidas y fertilizantes químicos causa la pérdida de biodiversidad, de la estructura y de la materia orgánica, al igual que la disminución de la actividad biológica. La contaminación del suelo por vertimientos de otros productos tóxicos también puede tener los efectos ya mencionados.

 

Vivo ejemplo de ello son los suelos cultivados con algodón en los años 70 y 80, donde la combinación de plaguicidas y fertilizantes con la mecanización excesiva, provocó la degradación de miles de hectáreas.

 

Los suelos pueden contaminarse de manera natural o por acción del hombre (la más común). Un suelo contaminado es aquel que ya no puede retener las sustancias y elementos nocivos, y pasa de ser un medio protector a un medio emisor de estos hacia la atmósfera o las aguas.

 

Los agentes contaminantes más frecuentes se relacionan con metales pesados (como plomo, cadmio y cinc); aplicaciones excesivas de plaguicidas (herbicidas, insecticidas y fungicidas); fertilizantes (fósforo y nitrógeno); y agua de riego salina. La mayoría de veces, estas sustancias son aplicadas con fines productivos.

 

Un estudio de la FAO y el Ministerio de Salud reveló los ecosistemas más afectados por el uso de pesticidas en cultivos: río Ariari, Caquetá y San Jorge por arroz; la ciénaga de Zapatosa por palma; el río Cauca por caña de azúcar; el altiplano Cundiboyacense por flores, papa y hortalizas; el río Meta, Saldaña y Coello por arroz y algodón; la selva Andina por amapola; la selva Amazónica por coca; y la ciénaga Grande de Santa Marta por banano, palma y arroz.

 

5 plaga: la cruel deforestación

 

La falta de cobertura vegetal por la nefasta deforestación, la quema o la creencia de que es necesario dejar descansar el suelo, tienen efectos muy negativos para este recurso, relacionados especialmente con la pérdida de la materia orgánica.

 

Solo el efecto de los rayos del sol sobre un suelo desnudo, genera una pérdida de cantidades muy importantes de materia orgánica. Esto causa pérdida de fertilidad, de estructuradel suelo y de biodiversidad. Por su parte, la acción directa de las lluvia ocasiona pérdida, especialmente si son fuertes y el terreno se encuentra desprotegido y en pendiente.

 

Esta materia orgánica, definida como una fracción compuesta por los residuos de los seres vivientes como platas y animales que al descomponerse producen un material activo llamado humus, es una fuente de energía para los organismos, que estabiliza la estructura del suelo, retiene la humedad y los nutrientes, y que evita su compactación y erosión.

 

“Para frenar la deforestación se deben incrementar los sistemas forestales, agrosilvícolas y silvopastoriles, al igual que proteger al suelo con cobertura vegetal y residuos de cultivos y evitar la compactación que causa el ganado y la maquinaria agrícola”, apuntó el Director del IGAC.

 

6 plaga: un mal riego

 

Existen una serie de condiciones donde el hombre causa la degradación del suelo por un mal conocimiento del mismo, o por falta de medios para poder controlar o impedir su pérdida.

 

El ejemplo perfecto de este desconocimiento es el mal uso del riego a través de aguas que tienen una elevada carga salina, que causa compactación del suelo y degradación por la excesiva salinización.

 

Los suelos salinos son aquellos que tienen cantidades excesivas de sales solubles que perjudican el desarrollo de las plantas, afectan la drenabilidad del suelo y reducen su calidad, al igual que la del aire y agua.