Suelos del piedemonte de Caquetá están en “cuidados intensivos” por el mal uso

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  • Así lo manifestó Juan Antonio Nieto Escalante, director general del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) en el lanzamiento del “Estudio general de suelos y zonificación de tierras del departamento de Caquetá”.
  • El número de hectáreas afectadas por las actividades agropecuarias en este departamento es de 1,1 millones, distribuidas principalmente en los municipios de Morelia, Albania, Valparaíso, Milán, El Paujil y Montañita.

 

IGAC, junio 19/2015.- La ganadería sin control y la proliferación inadecuada de cultivos están empezando a afectar considerablemente los suelos del Caquetá, considerado el tercer departamento más extenso del territorio nacional, con aproximadamente 8,9 millones de hectáreas.

Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, 1.162.699 de hectáreas distribuidas en el piedemonte de Caquetá ya están en “cuidados intensivos” por el uso inadecuado que se le ha dado a los suelos, es decir el 13,4 por ciento de todo el departamento.

La principal problemática de estos suelos es la sobreutilización (13 por ciento), entendida como la sobrecarga de cultivos y ganadería en zonas no aptas para tales actividades. El número de hectáreas con este conflicto de uso es de 1.129.111.

El municipio caqueteño más afectado por la sobreutilización es Morelia, con el 84 por ciento de su área departamental con problemas en sus suelos. Le siguen Albania (79 por ciento), Valparaíso (76 por ciento), Milán (69 por ciento), El Paujil y Montañita (57 por ciento), Solita (56 por ciento) y Curillo (52 por ciento).

Entre tanto, solo el 0,4 por ciento sufre de subutilización (33.588 hectáreas), fenómeno entendido como suelos que cuentan con potencial agropecuario pero que son desaprovechados y abandonados.

En el 86 por ciento restante del Caquetá se realiza un uso adecuado de sus suelos, principalmente en los municipios de Solano (98 por ciento con buenos suelos), Cartagena del Chairá (90 por ciento), San Vicente del Caguán (87 por ciento) y San José del Fragua (77 por ciento).

Sin embargo, Juan Antonio Nieto Escalante, director general del IGAC, informó que si no se toman medidas para proteger a los suelos, la cantidad de hectáreas afectadas se incrementará considerablemente en los próximos años. “Ya se han identificado grandes focos de deforestación en el departamento debido a los cultivos y a la ganadería en la zona del piedemonte, la cual cuenta con una vocación forestal, no agropecuaria”.

“La región debe realizar una revisión de los usos relacionados con la ganadería y con la compactación de los suelos, ya que su expansión sobre tierras agrícolas y forestales traen como consecuencia la ineficiencia en el uso de los recursos. A partir de los insumos técnicos del IGAC, los gobernantes deben generar una línea base para la toma de decisiones, orientando la gestión pública y privada para el uso adecuado y sostenible del territorio, y reconocer el pago por servicios ambientales.”, puntualizó Nieto Escalante en el lanzamiento del “Estudio general de suelos y zonificación de tierras del departamento, realizado el día de hoy en la ciudad de Florencia.

El uso de los suelos en Caquetá

Según Nieto Escalante, el 85 por ciento del Caquetá está compuesto por coberturas de bosques y áreas seminaturales, las cuales abarcan todo el municipio de Solano y partes de San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá.

Los territorios agrícolas (cultivos y ganado) ocupan el 13 por ciento, específicamente en el piedemonte caqueteño (municipios de Curillo, Albania, Valparaíso, Solita, Milán, Montañita, El Paujil, El Doncello y Puerto Rico. San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá ya están siendo afectados por la ganadería a granel.

Tan solo el 0,02 por ciento del departamento corresponde a territorios artificializados, es decir zonas urbanas; el 1 por ciento son superficies de agua y el 0,4 por ciento áreas húmedas.

“Caquetá solo cuenta con cerca del 1 por ciento de sus suelos aptos para actividades agropecuarias, panorama que actualmente no se respecta, ya que el 13 por ciento del suelo se dedica a los cultivos y a la ganadería. Este inadecuado uso perjudica a los recursos naturales y podría causar desastres naturales en épocas de sequía o lluvia”, recalcó el director del IGAC.