Vichada, un territorio apto para cultivos y ganado pero con restricciones y grandes inversiones

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·         Según el Director General del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), Juan Antonio Nieto Escalante, de las 3,6 millones de hectáreas aptas para la producción agrícola, ganadera y forestal con las que cuenta Vichada, en solo 1,4 millones se podría cultivar, pero no a la deriva.

 

·         “El 14% de este departamento de la Altillanura tiene suelos adecuados para la producción netamente agrícola. Sin embargo, el alto contenido de aluminio obliga a que se inviertan altos recursos económicos para mejorar su productividad, ya que requieren prácticas de manejo, asistencia técnica, mano de obra calificada y tecnología adecuada”.

 

·         Este viernes 17 de junio en Puerto Carreño, las autoridades departamentales y municipales conocerán el Estudio de Suelos y Zonificación de Tierras del Vichada, una hoja de ruta para el ordenamiento productivo y ambiental.

 

Para muchos colombianos, el departamento de Vichada es tan solo un territorio del oriente del país habitado por cabezas de ganado y decorado por extensas llanuras, las cuales cubren importantes yacimientos de petróleo y gas.

 

Sin embargo, sus más de 10 millones de hectáreas, cifra que lo convierte en el segundo departamento más extenso del país, albergan un sinfín de clases de suelos y tierras que van mucho más allá de la ganadería extensiva y de la extracción de combustibles fósiles.

 

Es más, es un territorio tan diverso y extenso que tienen cabida dos factores que rara vez van de la mano: las actividades agropecuarias y la conservación ambiental.

 

Según el Estudio de suelos y zonificación de tierras del Vichada elaborado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, el 36% del departamento (3,6 millones de hectáreas) tiene áreas aptas para la producción agrícola, ganadera y forestal; es decir terrenos donde se podrían desarrollar actividades relacionadas con cultivos, cría de ganado y aprovechamiento de los bosques, pero de una manera planificada y sostenible que evite la afectación de los recursos naturales.

 

De este total productivo, 1,4 millones de hectáreas albergan suelos perfectos para la implementación de cultivos transitorios y permanentes, que cubren el 14% del departamento. Sin embargo, para impulsar este desarrollo netamente agrícola, necesitan de un tratamiento especial y una alta inyección presupuestal.

 

Juan Antonio Nieto Escalante, Director General del IGAC, advirtió que estos suelos deben ser tratados como a una “porcelana”, ya que por sus altos contenidos de aluminio necesitan de prácticas de manejo como el encalamiento y una posterior fertilización para que sean mucho más productivos.

 

“Para los cultivos transitorios se requieren prácticas moderadas, con el uso de una adecuada tecnología y una mano de obra calificada, ya que son tierras con riesgo de deterioro. Para los cultivos permanentes se necesita mecanización, control de plagas y malezas, aplicación de enmiendas, fertilizantes, labranza mínima y control sanitario. Todas estas actividades son posibles con una alta inversión económica”.

 

El arroz, soya, maíz, piña, sandía y yuca son los cultivos transitorios más adecuados para los suelos del Vichada. Por su parte, la palma africana, marañón, higuerilla, mango y guayaba, son los cultivos permanentes intensivos más aptos, los cuales tienen un ciclo de vida mayor a un año.

 

Todos estos datos y cifras claves para el ordenamiento productivo y ambiental de uno de los territorios más desconocidos del país, serán profundizados y ampliados por el Director del IGAC y varios expertos de la entidad este viernes 17 de junio en la ciudad de Puerto Carreño, en el lanzamiento oficial del Estudio de suelos y zonificación de tierras del Vichada.

 

La cita será en el Salón Padilla de la Armada Nacional a partir de las 9 de la mañana. Se espera contar con la presencia del Gobernador del Vichada Luis Carlos Álvarez, los alcaldes de Puerto Carreño, La Primavera, Santa Rosalía y Cumaribo, los cuatro municipios que hacen parte del departamento, además de autoridades ambientales, gremios y empresarios.

 

“Este insumo debe ser utilizado por las autoridades como soporte y herramienta para la toma de decisiones, y para el diseño y desarrollo de políticas acertadas de manejo y aprovechamiento sostenible de los recursos naturales. Esta hoja de ruta permitirá un adecuado desarrollo agrícola, pecuario, forestal, ambiental y turístico del departamento. Las autoridades están obligadas a conocer el uso y la vocación del suelo, ya que es un requisito fundamental para el logro del bienestar, el desarrollo del territorio y la paz de la región”, dijo Nieto Escalante

 

3,9% apto para el ganado

 

La distribución de las lluvias, el relieve plano, la baja fertilidad y los problemas de profundización de las raíces en los suelos, hacen que en el Vichada se pueda realizar una buena ganadería.

 

Las zonas aptas para tal actividad cubren el 3,9% del departamento (391 mil hectáreas). No obstante, al igual que para los suelos agrícolas, es necesario aplicar ciertas prácticas, ya que tienen varias restricciones.

 

Para Nieto Escalante, antes de establecer ganaderías de alto rendimiento, estas tierras deben ser sometidas a obras de drenaje y de riego, además de tratamientos para mejorar las propiedades físicas y químicas de los suelos.

 

Aunque a nivel departamental el área apta para ganadería del Vichada no es tan significante, a nivel nacional si lo es, ya que supera en superficie a departamentos como Atlántico, Risaralda, Quindío y el archipiélago de San Andrés.

 

Las otras dos actividades relacionadas con la producción en el Vichada son la forestal y la agroforestal. El 10,1% (un millón de hectáreas) tiene suelos que deben aprovecharse para usos de producción forestal, con especies nativas o exóticas y sin ningún tinte de uso agrícola o pecuario.

 

Por su parte, el 8% (800 mil hectáreas) cuenta con tierras de vocación agroforestal, una mezcla equilibrada entre la conservación de los recursos naturales y la producción y extracción de recursos.

 

¿Qué se debe conservar?

 

No todos los suelos del Vichada se deben aprovechar productivamente, ya que algunos son territorios de suma importancia ecosistémica y con una biodiversidad envidiable, que en su mayoría no se encuentran protegidos bajo la ley.

 

El 26,89% del departamento alberga áreas para la conservación y protección ambiental, que en total suman 2,6 millones de hectáreas (una cifra equivalente a la extensión de departamentos como Bolívar, Córdoba y Putumayo).

 

Este porcentaje verde está compuesto por 1,8 millones de hectáreas con coberturas naturales amazónicas que deberían estar protegidas (18,5% del departamento); 259 mil hectáreas de nacimientos de aguas y corrientes hídricas menores; 37 mil hectáreas para establecer sistemas forestales que fueron afectadas por procesos erosivos; y 544 mil hectáreas del Parque Nacional Natural El Tuparro (la única área protegida por la ley en el Vichada).

 

“La función principal en estas áreas es la protección de los recursos naturales. En estos sitios solo se podría adelantar una intervención antrópica limitada y dirigida a actividades como investigación, ecoturismo y la protección de la flora y fauna. El bosque de galería debe ser intocable, ya que protege las aguas, sirve de corredor biológico, conserva la belleza paisajística y es un banco de especies vegetales, en especial en la región selvática del sur del departamento”, manifestó el Director del IGAC.

 

Territorio con abundancia étnica

 

El 35,4% del Vichada no es ni para la producción ni para la conservación ambiental. Estas 3,5 millones de hectáreas son áreas de reglamentación especial, donde habitan 39 resguardos indígenas; por esta razón su uso es restringido.

 

37 de estos resguardos se ubican en el sur del departamento. El resguardo Selva de Matavén, que cuenta con las etnias CUbeo, Curripaco, Piapoco, Piaroa y Puinave, es el de mayor extensión, con 1,8 millones de hectáreas.

 

Le siguen el resguardo Alto Unuma (488 mil hectáreas), Santa Teresita del Tuparro (206 mil) y Saracure-Cadá (185 mil).

 

Vichada a vuelo de pájaro

 

·         Cuenta con una extensión de 10.017.775 hectáreas, que representan el 8,6% de todo el territorio nacional. Es el segundo departamento más extenso de Colombia (después de Amazonas).

 

·         Solo tiene cuatro municipios: La Primavera, Santa Rosalía, Cumaribo y Puerto Carreño (su capital), los cuales son de los más extensos del país.

 

·         Con 6,5 millones de hectáreas, Cumaribo es el municipio más grande de Colombia; su dimensión es tan “monstruosa” que supera a grandes departamentos como Antioquia, Cundinamarca y Valle del Cauca, y hasta países enteros como Bélgica, Croacia y Dinamarca.

 

·         El Parque Nacional Natural El Tuparro, constituido en 1970 y declarado como monumento nacional en 1982, posee gran variedad de animales, como el araguato, mico de noche, viudita, maicero cariblanco y maicero cornudo.

 

·         Además de la ganadería extensiva, en Vichada se destacan cultivos para la subsistencia de su población como plátano, yuca, maíz, arroz, algodón y algunos frutos como cítricos, piña, caña y guayaba.

 

·         Entre los cultivos de los sectores industriales se destacan cereales como la soya y el maíz.

 

·         Hace parte de la megacuenca del río Orinoco y de otras seis cuencas hidrográficas (Vichada, Tomo, Tuparro, Meta, Guaviare y Bita); en su territorio pasan 53 ríos y caños.

 

·         Los asentamientos humanos están conformados por población colonizadora, por inmigrantes del resto del país y por grupos étnicos.

 

·         La principal base económica del departamento es la ganadería extensiva vacuna, principalmente en La Primavera. También se desarrolla la pesca y la agricultura de subsistencia (la cual no suple las necesidades de la zona).

 

·         Su población se ha dedicado a la fabricación de mañoco, productos derivados del marañón, prensas de queso y artesanías como hamacas y atarrayas.

 

·         Se han emprendido proyectos de desarrollo y comercialización de biocombustibles, explotación petrolera, excavaciones mineras, pesca deportiva y turismo, que han empezado a despegar la economía del departamento.