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Geografía para niños
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Guainía, donde el verde ya palidece por el mal uso del suelo y la deforestación

13/Abril/2018

El Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) presentó el Estudio General del Suelos y Zonificación de Tierras de Guainía, una carta de navegación para que las autoridades municipales, departamentales y ambientales tomen medidas que tiendan hacia el ordenamiento sostenible del territorio.

En Guainía, departamento amazónico ubicado en el sur oriente del país, los altos y frondosos árboles hacen las veces de edificios y rascacielos, mientras que los 10 torrenciales ríos que lo atraviesan son sus principales carreteras y vías de transporte.

A pesar de ser el quinto territorio más extenso de Colombia, podría catalogarse como un territorio prácticamente desolado. Sus más de 7,14 millones de hectáreas están pobladas por tan solo 43 mil habitantes, en su mayoría indígenas, según proyecciones del DANE; es decir una persona por cada 165 hectáreas.

Esta aparente ausencia poblacional hace que el espeso verde de sus bosques, las aguas negras y blancas de sus caños y ríos y los tonos tierra de las pieles de los grupos étnicos como Curripacos, Puivanes, Piapocos, Sikuanis, Desanos, Yerales y Cubeos, sean los principales colores que pintan sus paisajes.

Sin embargo, en los últimos años Guainía ha sido víctima de la explotación indiscriminada de oro, la extracción de madera, la deforestación, la caza de peces y el uso inadecuado de sus tierras.

Sus suelos, catalogados como poco apropiados para la producción, ya cuentan con praderas de cultivos como cacao, plátano, yuca y maíz, y ganadería vacuna y porcina, en especial en las riberas de los ríos Guaviare y el caño Guavirén en las zonas entre Mapiripana y Amanavén.

Así lo revela el Estudio General del Suelos y Zonificación de Tierras de Guainía, elaborado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), el cual les fue presentado a las autoridades deparztamentales y municipales hoy en la ciudad de Inírida por el Director General Juan Antonio Nieto Escalante y el Subdirector de Agrología Germán Darío Álvarez.

Según el documento, elaborado a una escala general 1:100.000, en el departamento no hay una sola hectárea con capacidad agrícola y ganadera neta, pero en la realidad 48.425 hectáreas son destinadas para las actividades agropecuarias: 40.542 para cultivos y 7.883 para ganado.

“Los suelos de Guainía son poco fértiles, superficiales, con texturas gruesas, ácidos y con altos contenidos de aluminio y humedad. Esta parte de la Amazonia no alberga terrenos con capacidad agropecuaria para abastecer las necesidades de sus pobladores. Lo único que debería implementarse son los desarrollos forestales y agroforestales”, indicó Nieto Escalante.

Los usos forestales o agroforestales tienen luz verde en 16.400 hectáreas, es decir 0,2 por ciento del departamento.

“De este total, 10.555 hectáreas son aptas para el desarrollo agroforestal, es decir combinaciones de cultivos permanentes amazónicos con especies forestales o mezclas de vegetación leñosa con pastos de especies de gramíneas y leguminosas herbáceas nativas de la región”, informó el Subdirector de Agrología del IGAC.

Las seis mil hectáreas productivas restantes tienen vocación forestal, las cuales, por su clima, pendiente, suelos y riesgos de erosión, no permiten los usos agropecuarios.

“En estos terrenos el ideal es proteger y producir sosteniblemente. Son tierras adecuadas para los sistemas forestales con destino a la industria y el comercio de los productos del bosque, como madera, pulpa y materias primas farmacéuticas y de perfumería”, complementó Álvarez.

Nieto Escalante indicó que las autoridades departamentales, municipales y ambientales del Guainía deben concebir estos datos como una herramienta para la toma de decisiones, como una propuesta para reducir el uso irracional del suelo y para ordenar a mediano plazo en manejo de los recursos naturales.

“Este tipo de insumos permite que las instituciones desarrollen programas, acciones y proyectos para lograr el manejo apropiado de la tierra guainiana. Es una carta de navegación para consolidar un ordenamiento territorial efectivo y sostenible”.

No es intocable

La gran tajada del Guainía se la llevan las zonas de conservación y protección ambiental, que abarcan 96,7 por ciento del departamento (6,6 millones de hectáreas).

“Aunque estas áreas deben ser conservadas por su importancia ambiental, esto no significa que son intocables. Sus suelos permiten la intervención antrópica limitada, asociada a actividades de investigación, ecoturismo, protección de la flora y fauna silvestre y recuperación para la protección”, afirmó Álvarez.

Del total de terrenos para la conservación, 15,4 por ciento está ocupado por la Reserva Nacional Natural Puinawai, con un área de 1,1 millones de hectáreas, creada en septiembre de 1989; los cerros de Mavicure, la comunidad de Venado, la formación Maimachí y parte de los ríos Guainía e Inírida, hacen parte de esta reserva.

Sin embargo, Álvarez advirtió que las zonas ambientales se han visto afectadas. “Los frentes de colonización, la extracción de oro, la bonanza cauchera y la acción subversiva, han ocasionado estragos tanto en Guainía como en la Amazonia. Estos factores han generado una pérdida de la biodiversidad, la destrucción de la fauna y la flora, la alteración del ciclo hidrológico, la descompensación del dióxido de carbono y la degradación constante de los suelos”.

Crece la deforestación

El uso inadecuado del suelo es tan solo la punta del iceberg de las afectaciones ambientales en Guainía.

Según el Ideam, entre 2015 y 2016 la deforestación en Guainía se incrementó 47,9 por ciento, al pasar de 1.340 a 2.572 hectáreas de bosque arrasadas.

Además de ser uno de los principales factores que incrementan el calentamiento global y la erosión de la tierra, el suelo también padece por los estragos de la deforestación, ya que pierde su materia orgánica.

“La deforestación genera una pérdida de fertilidad, de estructura del suelo y de biodiversidad. La materia orgánica es una fuente de energía para los organismos, que estabiliza la estructura del suelo, retiene la humedad y los nutrientes, y que evita su compactación y erosión”, apuntó Nieto Escalante.

Para poner freno a la deforestación en Guainía, y basado en los resultados del estudio de suelos del IGAC, el Director invitó a las autoridades y pobladores a incrementar los sistemas forestales y silvopastoriles, al igual que proteger al suelo con cobertura vegetal y residuos de cultivos.

Cuatro clases de suelos

El Estudio General de Suelos identificó que en Guainía solo hay cuatro clases de suelos; ninguna con capacidad para agricultura o ganadería neta.

  • Clase 6: 47 por ciento. Para forestería de protección y mantenimiento del bosque nativo.
  • Clase 7: 39 por ciento. Solo tiene capacidad para actividades forestales, sin presencia de talas, quemas o actividades agropecuarias.
  • Clase 5: 9,8 por ciento. Distribuida en los paisajes de planicie y valles aluviales con bajas pendientes. Tienen prolongadas inundaciones y encharcamientos, un mal drenaje, fuerte acidez y fertilidad baja, razón por la cual necesitarían de canales y jarillones y aplicar abonos y enmiendas para poder producir programas agroforestales.
  • Clase 8: 2,7 por ciento. Solo para la conservación por la presencia de ecosistemas estratégicos y la vulnerabilidad extrema.

Guainía en datos

  • 7.146.802 hectáreas de extensión (6,26% del territorio nacional).
  • Quinto departamento más extenso del país, después de Amazonas, Vichada, Caquetá y Meta.
  • 1 municipio (Inírida) y 8 corregimientos (Barranco Mina, Cacahual, La Guadalupe, Mapiripana, Morichal (Morichal Nuevo), Paná - Paná, Puerto Colombia y San Felipe).
  • 7 inspecciones de policía.
  • Territorio de transición entre las cuencas del Amazonas y Orinoco.
  • 6 biomas y 33 ecosistemas naturales en 4 millones de hectáreas.
  • Los primeros colonos se asentaron entre 1940 y 1950 en la parte baja del río Guainía, caño Guavirén y zona alta del río Negro.
  • No tuvo colonizaciones fuertes, debido a su menor desarrollo institucional.
  • Declarado como departamento el 4 de junio de 1991.
  • 43 mil habitantes, en su mayoría indígenas.
  • Basa su economía en la extracción de recursos del bosque y las fuentes hídricas.
  • Tiene intercambio o trueque con Venezuela.
  • Caza, pesca, recolección y agricultura es a nivel familiar.
  • Sector público es la principal fuente de generación de empleo e ingresos.
  • Coltán, oro y diamantes, sus riquezas minerales.
  • Cacao, plátano, yuca y maíz, cultivos que predominan.
  • Ganado vacuno y porcino está presente.
  • Artesanías con ají molido, casabe, palo-Brasil, palo-balso, cumare y arcilla.
  • La flor de Inírida, localizada en las sabanas y riberas del río Guaviare, es su máximo emblema.
  • Clima de sabana tropical con húmedo y seco.
  • Temperatura no supera los 27°C.
  • 10 ríos bañan sus tierras: Atabapo, Guaviare, Inírida, Guainía, Negro, Isana, Tomo, Las Viñas, Noncini y Guasacavi.
  • Guainía, Inírida y Atabapo son ríos de aguas negras de origen amazónico y orinoquense, pobres en nutrientes.
  • Guaviare es uno de los ríos de aguas blancas, ricos en recursos hidrobiológicos.
  • Zona irrigada por múltiples caños, generados en época de invierno.
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